
Pánico y división en Teherán tras los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán
Explosiones al amanecer y escenas de caos en varias ciudades
Alrededor de las 09:40 de la mañana (hora local), fuertes explosiones sacudieron distintos puntos de Irán, en especial la capital, Teherán. Testigos citados por la BBC relataron que el estallido sorprendió a residentes en plena jornada laboral y escolar, generando escenas de pánico que rápidamente se viralizaron en redes sociales.
Videos difundidos muestran a personas corriendo entre gritos y llantos, mientras columnas de humo se elevaban en zonas urbanas. Padres acudieron de urgencia a retirar a sus hijos de las escuelas, y oficinas cerraron de manera precipitada ante el temor de nuevos bombardeos.
Desde la noche anterior, muchos iraníes ya anticipaban una ofensiva de Estados Unidos. Se registraron largas filas en estaciones de servicio y un éxodo parcial desde Teherán hacia el norte del país, especialmente hacia zonas cercanas al mar Caspio, consideradas más seguras.
Internet casi paralizado y comunicación interrumpida
Con el inicio de los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel, el gobierno iraní activó un apagón casi total de internet. Las comunicaciones quedaron severamente restringidas, dificultando el contacto con familiares y medios internacionales.
Algunos ciudadanos lograron conectarse brevemente a través del sistema satelital Starlink, desarrollado por SpaceX, o mediante redes privadas virtuales (VPN). Sin embargo, el acceso fue inestable y limitado.
Imágenes difundidas por agencias internacionales muestran a familias reunidas en sus hogares revisando sus teléfonos, intentando obtener información en medio de la incertidumbre.
Sensación de guerra y presencia de seguridad reforzada
Testimonios recogidos por la BBC describen un clima de tensión creciente. Un residente del centro de Teherán afirmó que el día transcurría con normalidad hasta que comenzaron los bombardeos. Otro entrevistado señaló haber escuchado aviones de combate y al menos dos explosiones desde su oficina en el norte de la ciudad.
Se reportó una fuerte presencia de fuerzas de seguridad en las inmediaciones del complejo donde funciona la oficina del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Según diversas informaciones internacionales, el dirigente habría muerto en los ataques, aunque los detalles siguen siendo objeto de verificación y análisis.
En supermercados, los ciudadanos comenzaron a abastecerse de productos no perecederos ante el temor de una escalada prolongada del conflicto.
Entre el miedo y el alivio: una sociedad dividida
El impacto emocional de los ataques dejó al descubierto una profunda fractura en la sociedad iraní.
Por un lado, numerosos ciudadanos expresaron terror ante la posibilidad de una guerra abierta y el riesgo para la población civil. Antes de que se interrumpiera internet, algunos usuarios publicaron mensajes de despedida en redes sociales, temiendo perder la vida en los bombardeos.
“Si muero, recuerden que existimos quienes nos oponemos a cualquier intervención militar”, escribió un internauta. Otros pidieron que, en caso de fallecer, cuidaran de sus hijos y recordaran que intentaron cambiar el país por medios pacíficos.
Por otro lado, también circularon videos que mostraban expresiones de alivio e incluso celebraciones. Algunos sectores, especialmente jóvenes, consideran que un cambio de régimen solo puede producirse mediante una intervención externa. En uno de los clips difundidos, adolescentes coreaban consignas celebrando el ataque y expresando apoyo al presidente estadounidense Donald Trump.
La polémica por Minab y la desconfianza en la información oficial
Uno de los episodios que más conmoción generó fue el presunto ataque contra una escuela de niñas en la ciudad de Minab. Medios estatales iraníes informaron que decenas de estudiantes habrían muerto tras un bombardeo israelí, aunque hasta el momento no existe confirmación independiente.
El hecho provocó indignación tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, la profunda desconfianza hacia el régimen iraní llevó a parte de la población a cuestionar la versión oficial e incluso a responsabilizar al propio gobierno por no haber garantizado medidas de protección ni alertas preventivas.
Un iraní residente en el extranjero, contrario a la intervención militar, expresó: “¿Es esta la guerra que celebran?”. En contraste, otros usuarios señalaron que, aun si el régimen no hubiera atacado directamente la escuela, las muertes serían consecuencia de la situación política creada por la República Islámica.
Un futuro incierto
Las reacciones iniciales reflejan una mezcla de miedo, esperanza y escepticismo. Algunos ciudadanos que vivieron recientes protestas y duras represiones consideran que la caída del régimen podría abrir paso a un sistema democrático. Otros temen que, si el gobierno sobrevive a los ataques, la represión interna se intensifique aún más.
En este escenario volátil, la opinión pública podría cambiar rápidamente, especialmente si se confirman víctimas civiles en gran escala. Mientras tanto, Teherán permanece bajo tensión, con carreteras congestionadas, comunicaciones limitadas y una población que oscila entre el pánico y la expectativa de un giro histórico.
Fuentes:
BBC News
Servicio Persa de la BBC
Reuters