
“Hacíamos nuestras necesidades donde nos servían la comida”: el testimonio de Javier Tarazona tras más de cuatro años preso en Venezuela
Denuncia de torturas, aislamiento y degradación en El Helicoide
El activista venezolano Javier Tarazona asegura haber vivido un “infierno” durante los 1.675 días que permaneció detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en la conocida prisión de El Helicoide, en Caracas.
En entrevista concedida a BBC Mundo, el director de la ONG FundaRedes relató condiciones de reclusión que calificó como “inhumanas, degradantes y crueles”, marcadas por aislamiento prolongado, hacinamiento, interrogatorios constantes y presiones psicológicas.
Tarazona fue excarcelado el 1 de febrero de 2026, tras más de cuatro años y siete meses en prisión preventiva, en medio de un proceso de liberaciones anunciado por las autoridades venezolanas.
De denunciante a detenido
La detención de Tarazona se produjo a finales de junio de 2021, pocos días después de que solicitara investigar presuntos vínculos entre el exministro del Interior Ramón Rodríguez Chacín y la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Según su versión, tras presentar documentación con coordenadas de supuestas “casas seguras” en los estados Barinas y Guárico, comenzó una persecución en su contra. Cuando acudió al Ministerio Público en Coro para solicitar protección, fue detenido por hombres armados encapuchados.
El fiscal general Tarek William Saab calificó en su momento las acusaciones como “difamaciones sin fundamento”.
Tarazona permaneció desaparecido durante 33 horas antes de ser presentado ante un tribunal en Caracas, acusado de traición a la patria, terrorismo e incitación al odio.
“El tigrito”: 46 días entre ratas y cloacas
Durante sus primeras semanas fue recluido en una celda de castigo conocida como “el tigrito”, un espacio diminuto que compartió con su hermano y otro activista.
Describió el lugar como una celda oscura, húmeda y con olores nauseabundos, donde debían turnarse para descansar sobre cartones que colocaban encima de un hueco de cloaca. Asegura que convivían con ratas y cucarachas, sin acceso a luz natural ni noción del tiempo.
El presidente de la ONG Foro Penal, Alfredo Romero, ha señalado en reiteradas oportunidades que estos espacios de castigo existen en varias cárceles venezolanas y constituyen formas de aislamiento extremo con impacto físico y psicológico severo.
Foro Penal sostiene que, desde su fundación en 2002, ha asistido a más de 15.000 personas detenidas arbitrariamente en el país.
Hacinamiento y condiciones insalubres
Tras 46 días en el “tigrito”, Tarazona fue trasladado a una celda más grande, aunque —según relata— igualmente insalubre.
“Allí hacíamos nuestras necesidades en el mismo lugar donde nos servían la comida”, afirmó.
Durante meses, asegura, utilizaban envases plásticos para orinar y debían esperar a que algún custodio retirara los desechos. También denuncia que en ocasiones pasaban días completos sin recibir alimentos.
Organismos internacionales como la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos han advertido en informes previos sobre denuncias de aislamiento prolongado y tortura psicológica en centros de detención venezolanos, incluyendo El Helicoide.
Hasta el momento de la publicación original de la entrevista, las autoridades venezolanas no habían emitido respuesta pública sobre las denuncias específicas formuladas por el activista.
Presiones familiares y restricciones a la defensa
Tarazona también denunció presiones psicológicas durante los interrogatorios. Según su testimonio, funcionarios le mostraron videos del allanamiento y detención de su madre en el estado Táchira, ocurrido días después de su arresto.
Afirma que fue amenazado con mantenerla encarcelada si no accedía a grabar declaraciones solicitadas por los interrogadores. La mujer fue liberada horas más tarde.
Además, asegura que no tuvo acceso inmediato a defensa privada y que pudo designar abogado siete meses después de su detención. Durante todo su proceso, sostiene que las visitas legales fueron escasas.
Un giro político y el cierre de El Helicoide
La excarcelación de Tarazona se produjo en un contexto político convulso. Tras una operación militar estadounidense en la que fueron capturados el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el gobierno anunció un proceso de liberaciones y la aprobación de una ley de Amnistía.
Asimismo, se informó el cierre definitivo de El Helicoide como centro de reclusión, con planes para transformar el edificio en un complejo deportivo y de servicios sociales.
Tarazona sostiene que difícilmente su liberación habría ocurrido sin ese cambio de escenario político.
Perdón, reconciliación y memoria
A pesar del sufrimiento relatado, el activista asegura haber optado por el perdón durante su cautiverio.
Afirma que su motivación al contar su historia no es política, sino humana: busca que los hechos no se repitan y que Venezuela avance hacia la reconciliación.
“Logré perdonar en cautiverio. Fue una transformación interior”, expresó.
El caso de Javier Tarazona se suma a una larga lista de denuncias sobre detenciones arbitrarias y condiciones de reclusión en Venezuela. Organizaciones nacionales e internacionales continúan solicitando investigaciones independientes, reparación para las víctimas y garantías de no repetición en un país que atraviesa una etapa de profunda transición política.
Fuentes
Noticias y contexto recientes
- La excarcelación de activistas y liberaciones bajo la nueva ley de amnistía en Venezuela, incluyendo cifras y discrepancias entre el gobierno y organizaciones independientes.
- La persecución política contra Tarazona, su detención y contexto en Venezuela.
Informes y denuncias internacionales
- Amnistía Internacional sobre detenciones arbitrarias, ataques a defensores y crisis de derechos humanos en Venezuela.
- Human Rights Watch World Reports sobre Venezuela, que documentan persecución política y detenciones arbitrarias.
- Observaciones sobre condiciones carcelarias, torturas y la investigación de crímenes contra la humanidad por la ONU y la Corte Penal Internacional.