
El turismo “de última oportunidad” agrava la crisis de los glaciares, advierte estudio internacional
Más de 14 millones de visitantes al año presionan ecosistemas ya debilitados por el cambio climático
Un reciente estudio de la Universidad de Lausana (Suiza) alertó que el crecimiento acelerado del turismo en zonas glaciares está profundizando la ya frágil situación de estas masas de hielo, amenazadas por el calentamiento global. La investigación, publicada en la revista Nature Climate Change, advierte que más de 14 millones de personas visitan cada año algunos de los glaciares más emblemáticos del planeta, incrementando la presión ambiental en regiones extremadamente vulnerables.
Según los investigadores, el fenómeno responde en parte a lo que denominan “turismo de última oportunidad”: viajeros que buscan conocer estos paisajes antes de que desaparezcan. Sin embargo, esa misma fascinación por observar lo que está en retroceso contribuye a acelerar su deterioro.
Infraestructura y actividades que intensifican el impacto ambiental
El estudio señala que el aumento de visitantes ha impulsado la construcción de pasarelas, miradores y otras infraestructuras para facilitar el acceso. También menciona el uso de membranas geotextiles —tejidos sintéticos colocados sobre el hielo para reducir el derretimiento— y el incremento de vuelos turísticos en helicóptero alrededor de los glaciares.
Estas medidas, aunque en algunos casos buscan mitigar el impacto visual del retroceso o prolongar la temporada turística, suelen responder a intereses económicos y no abordan las causas estructurales del deshielo, como el aumento sostenido de las temperaturas globales. Además, generan nuevas perturbaciones en el entorno natural y no siempre contribuyen a concienciar sobre los riesgos asociados a la pérdida de hielo, como la disminución de reservas de agua dulce o el aumento de deslizamientos y avalanchas.
Regiones más afectadas: Alaska, Groenlandia y la Antártida
El autor principal del estudio, Emmanuel Salim, explicó que el fenómeno se observa con mayor intensidad en Alaska, Groenlandia y la Antártida, destinos que en los últimos años experimentaron un notable incremento del turismo polar.
Diversos informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ya habían advertido que estas regiones se están calentando a un ritmo superior al promedio global. En el Ártico, por ejemplo, el calentamiento es aproximadamente cuatro veces más rápido que en otras partes del mundo, lo que acelera la pérdida de hielo.
Los investigadores subrayan que existe el riesgo de que, una vez desaparecidos los glaciares más icónicos, el flujo turístico simplemente se traslade a otros destinos emergentes, repitiendo el mismo patrón de presión ambiental.
Rituales de despedida y nuevas formas de conciencia ambiental
El estudio también analiza las iniciativas ciudadanas que buscan visibilizar la crisis climática. En países como Suiza, Francia, Nepal e Islandia se han realizado ceremonias simbólicas de despedida de glaciares desaparecidos. Asimismo, se organizaron eventos deportivos de sensibilización y campañas para restringir el acceso a ciertos picos vulnerables, como el Stok Kangri, en India.
Para los autores, comprender las motivaciones emocionales y culturales detrás de estas visitas puede ser clave para transformar el turismo en una herramienta educativa. Un enfoque responsable podría promover conductas más sostenibles y una mayor conciencia sobre el impacto humano en los ecosistemas de montaña y regiones polares.
Un futuro incierto: hasta 60 % del hielo podría desaparecer
El estudio advierte que, si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, hasta el 60 % del volumen actual de hielo glaciar podría desaparecer antes de 2100. Informes recientes de la ONU y del IPCC coinciden en que la pérdida acelerada de glaciares no solo amenaza paisajes icónicos, sino también la seguridad hídrica de millones de personas que dependen del deshielo estacional para abastecerse de agua potable, agricultura y generación hidroeléctrica.
Ante este escenario, los investigadores insisten en la necesidad de planificar la gestión de las áreas posglaciales y repensar el modelo turístico actual. La transición hacia prácticas más sostenibles, acompañada de políticas climáticas ambiciosas, será determinante para reducir el impacto humano y preservar, en la medida de lo posible, estos ecosistemas fundamentales para el equilibrio del planeta.
Fuentes
- Universidad de Lausana (UNIL)
- Nature Climate Change
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
- Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)
- Organización de las Naciones Unidas (ONU)