Nazareth Castellanos, neurocientífica: el cuerpo reacciona distinto ante la mentira que ante la verdad

La sincronía biológica entre las personas cambia cuando la información no es auténtica, incluso si la mente consciente no detecta el engaño

Comprender cómo reaccionamos frente a la mentira no es solo una cuestión psicológica, sino también un proceso profundamente biológico. Así lo explica Nazareth Castellanos, neurocientífica especializada en la interacción entre el cerebro y el cuerpo, quien sostiene que el organismo procesa señales de veracidad o engaño de manera continua, aun cuando conscientemente aceptemos un mensaje como verdadero.

Según la investigadora, diversos estudios en neurociencia y fisiología muestran que el cuerpo responde de forma diferente cuando recibe información falsa. “Aunque racionalmente nos estemos creyendo lo que nos dicen, la reacción corporal no es la misma que cuando la información es auténtica”, afirma. Estas variaciones no constituyen un detector infalible de mentiras, pero sí forman parte de los mecanismos con los que interpretamos a los demás.


La sincronización fisiológica como base de la conexión interpersonal

Castellanos explica este fenómeno a partir del concepto de sincronización fisiológica. Durante una comunicación honesta, los ritmos corporales —como el cardíaco y ciertas dinámicas cerebrales— tienden a alinearse entre las personas, facilitando la conexión emocional y la sensación de coherencia en el intercambio.

Cuando existe engaño, esa sincronía se debilita. El cuerpo percibe una falta de coherencia entre el mensaje verbal y los procesos internos del interlocutor, aun cuando esta discrepancia no llegue al nivel de la conciencia. Esta desalineación fisiológica es una de las razones por las que, en ocasiones, “algo no nos cierra”, incluso sin poder explicar por qué.


Mentir no siempre implica intención de engañar

La neurocientífica aclara que no todas las distorsiones del relato generan la misma respuesta corporal. En los casos de memorias falsas —cuando una persona cree firmemente en un recuerdo que no ocurrió tal como lo narra—, la detección del engaño resulta mucho más compleja.

“Si alguien te cuenta una memoria falsa, para esa persona es verdadera”, explica Castellanos. En estas situaciones, la coherencia corporal se mantiene en mayor medida, ya que no existe una intención consciente de mentir, sino una reconstrucción errónea de la experiencia.


La fragilidad de la memoria en la era de la sobreestimulación

Otro punto central del análisis de Castellanos es la vulnerabilidad de la memoria, especialmente en el contexto actual. La visión, señala, es el sentido más susceptible de ser alterado o reconstruido, mientras que otros, como el olfato, tienden a ser más estables. La exposición constante a pantallas, imágenes y estímulos visuales favorece esta fragilidad.

Factores como el estrés, la falta de descanso, el cansancio extremo o el consumo de determinadas sustancias pueden aumentar la aparición de memorias falsas. En estos casos, las personas pueden relatar hechos con total convicción, sin que exista una intención deliberada de engañar, sino una interpretación distorsionada del pasado.


Gestión emocional y bienestar

Para Castellanos, comprender estos mecanismos no solo ayuda a interpretar mejor a los demás, sino también a reducir el sufrimiento personal. Una adecuada gestión emocional y una mayor conciencia de cómo el cuerpo procesa la información pueden evitar conflictos, malentendidos y juicios erróneos en las relaciones interpersonales.


Fuentes

Investigaciones sobre memoria falsa y reconstrucción del recuerdo (American Psychological Association)

Entrevistas y conferencias de Nazareth Castellanos sobre neurociencia y cuerpo

Estudios sobre sincronización fisiológica y comunicación interpersonal (Nature Human Behaviour, Frontiers in Psychology)

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