Violencia intrafamiliar se mantiene entre los delitos más denunciados en Paraguay durante 2025

Más de 22.900 llamadas al 911 en Asunción reflejan la urgencia de las víctimas, aunque muchas denuncias no llegan a formalizarse

La violencia intrafamiliar continúa posicionándose como uno de los delitos con mayor nivel de denuncias en Paraguay durante el 2025, de acuerdo con datos oficiales del Ministerio Público y registros del Sistema de Emergencias 911. Las cifras evidencian una problemática persistente que afecta principalmente a mujeres y que sigue encontrando serias barreras para su abordaje integral y judicial.

Según el informe de gestión anual del Ministerio Público, el Departamento Central lidera el número de denuncias por violencia intrafamiliar, con 12.837 casos atendidos. Le siguen Asunción, con 3.554 denuncias, Alto Paraná, con 2.724, y Caaguazú, con 1.512 casos registrados.

A estos números se suman los datos del Sistema de Emergencias 911, que reportó 22.905 llamadas por hechos de violencia familiar en Asunción, entre el 1 de enero y el 26 de diciembre de 2025, una cifra que revela la magnitud del problema y la urgencia con la que las víctimas buscan auxilio inmediato.

Llamadas que no siempre se convierten en denuncias

La psicóloga Alma Segovia explicó que la diferencia entre las llamadas recibidas por el 911 y las denuncias formalizadas ante el Ministerio Público no debe interpretarse como desinterés institucional, sino como el reflejo de un sistema fragmentado.

“La brecha responde a múltiples llamadas por un mismo hecho, intervenciones de vecinos o familiares, y a la falta de articulación entre los sistemas de registro”, señaló la profesional.

Asimismo, sostuvo que estas cifras reflejan la desesperación de las víctimas, quienes recurren al 911 como primer recurso de auxilio, aunque posteriormente no siempre logran o se animan a formalizar la denuncia ante las instancias correspondientes.

“Más que indiferencia, lo que se observa es una sociedad que empieza a romper el silencio, pero que todavía choca con barreras institucionales, burocráticas y culturales”, afirmó.

Un problema estructural y persistente

Pese a los esfuerzos estatales y a la mayor visibilidad del tema en la agenda pública, la violencia de género continúa mostrando cifras alarmantes. Segovia remarcó que no se trata de hechos aislados, sino de un fenómeno ligado a estructuras sociales profundamente arraigadas, como el machismo cultural, que perpetúa roles de subordinación femenina y normaliza la violencia doméstica como un asunto privado.

A este escenario se suma el impacto de la crisis económica pospandemia, que incrementó el estrés en los hogares y redujo las posibilidades de autonomía económica de muchas mujeres, dificultando la ruptura con los entornos violentos.

Impunidad y consecuencias a largo plazo

La profesional también advirtió que la impunidad continúa siendo un factor determinante, debido a la lentitud del sistema judicial y a la falta de recursos para el seguimiento efectivo de los casos, lo que desalienta a muchas víctimas a continuar con los procesos legales.

Las consecuencias de la violencia intrafamiliar trascienden el daño físico inmediato. “Las víctimas enfrentan secuelas psicológicas de largo plazo, como ansiedad, depresión, estrés postraumático y pérdida de autoestima. Muchas abandonan estudios o empleos, retrocediendo en su independencia económica”, explicó.

Además, los hijos e hijas de las mujeres violentadas son considerados víctimas indirectas, con impactos profundos en su desarrollo emocional y social.

Una problemática que exige respuestas integrales

Los especialistas coinciden en que el abordaje de la violencia intrafamiliar requiere no solo respuestas policiales y judiciales, sino también políticas públicas sostenidas en prevención, educación, acompañamiento psicológico y fortalecimiento institucional, para garantizar protección real y acceso efectivo a la justicia.


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