Israel ejecutó una masiva ofensiva aérea contra el programa nuclear iraní, atacando más de 100 objetivos estratégicos con 200 cazas y operaciones encubiertas del Mossad.

Ataque sorpresa en múltiples fases

La madrugada del 13 de junio de 2025, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una operación aérea sorpresiva conocida como “Operación León Ascendente” («Rising Lion»), que incluyó cinco oleadas de ataques coordinados. La ofensiva combinó más de 200 cazas, drones armados y sabotajes desde el interior del territorio iraní.

El objetivo: instalaciones del programa nuclear iraní, infraestructura militar y centros de comando clave. La acción fue planeada durante meses y ejecutada con precisión quirúrgica, según fuentes de inteligencia israelíes.

Instalaciones nucleares en la mira

Entre los blancos principales se encuentran las plantas de enriquecimiento de uranio de Natanz, Fordow y Khondab, así como defensas aéreas en ciudades como Tabriz y Hamadan. También fueron alcanzados laboratorios subterráneos y almacenes de centrifugadoras avanzadas.

En paralelo, explosiones sacudieron áreas residenciales que, según Israel, alojaban centros de comando del régimen y líderes del programa nuclear iraní.

Muertes de altos mandos y científicos

Según reportes desde Teherán, el ataque causó al menos 78 muertos y más de 320 heridos. Entre los fallecidos figuran figuras clave del régimen, como el comandante de la Guardia Revolucionaria Hossein Salami, el jefe del Estado Mayor Mohammad Bagheri y el general Gholam Ali Rashid.

También se reporta la muerte de al menos seis científicos nucleares, entre ellos Fereydoon Abbasi y Mohammad Mahdi Tehranchi, vinculados con el desarrollo de armas atómicas.

Operación encubierta del Mossad

Fuentes israelíes confirmaron que el Mossad jugó un rol clave en infiltrar misiles y explosivos dentro del territorio iraní semanas antes del ataque. El despliegue de drones camuflados y desinformación previa ayudaron a desorientar a los servicios de inteligencia iraníes.

Esta fase encubierta fue considerada esencial para garantizar el impacto simultáneo de los ataques aéreos, evitando una reacción defensiva inmediata de Teherán.

Respuesta de Irán

El régimen iraní reaccionó lanzando más de 100 drones y cohetes contra territorio israelí. La mayoría fueron interceptados por el sistema defensivo Cúpula de Hierro. No se reportaron víctimas fatales en Israel, pero se activaron alarmas antiaéreas en varias ciudades, incluyendo Tel Aviv y Jerusalén.

El líder supremo Ali Khamenei calificó la operación como “terrorismo de Estado” y prometió una “respuesta severa”. También advirtió que Irán considerará el uso de misiles balísticos y ataques por medio de aliados como Hezbollah y los hutíes.

Reacciones internacionales

Estados Unidos, informado previamente por Israel, aclaró que no participó en la ofensiva pero apoyó el derecho israelí a defenderse. Al mismo tiempo, instó a evitar una escalada regional. La ONU y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) expresaron preocupación por los ataques a instalaciones nucleares y pidieron máxima contención.

Los mercados internacionales reaccionaron con volatilidad: los precios del petróleo subieron abruptamente, mientras que las bolsas europeas y asiáticas registraron caídas significativas.

Escenario regional y riesgos futuros

La operación representa la mayor ofensiva israelí desde la guerra del Líbano en 2006 y podría marcar el inicio de una confrontación directa entre Israel e Irán. Analistas temen que se abra un nuevo frente bélico con impacto en Siria, Irak, Líbano y Yemen.

Israel ha indicado que está dispuesto a continuar la operación durante los días que sean necesarios hasta “neutralizar completamente” la amenaza nuclear iraní.


Fuentes:

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