
Confirman Operación de Carteles Internacionales y el Histórico Retorno de la DEA: Un Giro Estratégico Tras Casi Dos Décadas de Tensión
El gobierno del recién asumido presidente Rodrigo Paz ha marcado un quiebre radical en la política antidroga boliviana. En un anuncio de alto impacto, Ernesto Justiniano, el nuevo viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, conocido popularmente como el “zar antidroga” del país, confirmó la presencia operativa de cárteles internacionales en territorio boliviano y, simultáneamente, ratificó el inminente regreso de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos. Esta decisión pone fin a 17 años de distanciamiento y confrontación con la agencia antinarcóticos estadounidense.
El Diagnóstico Alarmante del Nuevo «Zar» Antidroga
En declaraciones a la prensa, Justiniano ofreció un diagnóstico sin precedentes sobre la amenaza criminal que enfrenta la nación andina. El viceministro afirmó que Bolivia se ha convertido en un punto crítico, en disputa territorial entre mafias del crimen organizado transnacional.
“Hay cárteles internacionales que sabemos que están operando en Bolivia y nosotros no podemos enfrentar el narcotráfico solo con la fuerza local; debemos integrarnos y necesitamos cooperación”, manifestó la autoridad. Este reconocimiento oficial representa un cambio de discurso crucial, contrastando con la posición de gobiernos anteriores (del Movimiento Al Socialismo, MAS) que solían minimizar o negar la presencia directa de estructuras poderosas como el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil u otros grupos regionales y globales en el país.
El funcionario enfatizó que la lucha moderna contra el narcotráfico se gana con el intercambio de inteligencia, tecnología avanzada y recursos que la fuerza local no posee por sí misma. En este contexto, la cooperación internacional se vuelve una herramienta fundamental para desarticular redes financieras y logísticas que operan sin fronteras.
El Retorno de la DEA: Fin de 17 Años de Distanciamiento
El anuncio de mayor trascendencia es la confirmación del retorno de la DEA. La presencia de la agencia estadounidense fue conversada con el subsecretario del Departamento de Estado norteamericano, Christopher Landau, y forma parte del proceso de acercamiento diplomático iniciado tras el triunfo de Rodrigo Paz en el balotaje del 19 de octubre de 2025, que puso fin a dos décadas de hegemonía del MAS.
Contexto Histórico: La Expulsión de 2008
Para comprender la magnitud de este giro, es imperativo recordar que el anterior gobierno, liderado por Evo Morales, expulsó a la DEA en noviembre de 2008. Morales, entonces líder cocalero y presidente, acusó a los agentes estadounidenses de «conspiración» e «injerencia política» en los asuntos internos del país, señalando que la agencia financiaba grupos opositores y realizaba espionaje.
La expulsión fue celebrada por el MAS como un acto de recuperación de la «dignidad y soberanía» bolivianas. Durante los años siguientes, La Paz se enfocó en un modelo de lucha contra el narcotráfico con control y financiamiento soberano, que, si bien mostró resultados en algunas áreas de erradicación, también fue criticado por la comunidad internacional y analistas que apuntaban a un incremento en la sofisticación de las rutas y organizaciones criminales.
El nuevo gobierno, al reabrir la puerta a la DEA, busca un «nuevo capítulo» en la relación bilateral con Estados Unidos, con el objetivo de fortalecer la cooperación en seguridad, economía y desarrollo.
El Desafío de la Coca y la Soberanía
A pesar de la apertura, el viceministro Justiniano se mostró cauteloso respecto a la soberanía, una línea roja impuesta por el nuevo gobierno: «Cooperación sí, pero no dependencia». La asistencia internacional, se entiende, se dará bajo el marco de las leyes bolivianas y sin menoscabar la potestad del país sobre sus asuntos internos.
Otro punto clave en la nueva estrategia es la hoja de coca. Justiniano señaló la necesidad de replantear la política de erradicación de cultivos, enfocándose en diferenciar claramente la producción legal y ancestral de la hoja —ampliamente utilizada en la cultura y economía rural de Bolivia— de aquella que se desvía al narcotráfico. Según datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), la tendencia de incautaciones de cocaína sigue al alza, habiéndose decomisado 66 toneladas de la droga en 2024.
Sin embargo, el anuncio ha generado una inmediata tensión interna. Los sectores cocaleros del Chapare, históricamente leales a Evo Morales, manifestaron su rechazo a la presencia de agentes extranjeros, temiendo un retorno a las políticas de «mano dura» y erradicación forzosa que caracterizaron épocas anteriores a la gestión del MAS. El gobierno de Paz, a través de otros ministros, ha sugerido impulsar programas para reemplazar el cultivo de coca en el Chapare con actividades económicas más atractivas, como la hostelería y el turismo, una iniciativa que recuerda los planes de «erradicación compensada» del siglo pasado y que enfrenta el desafío de la gran rentabilidad que ofrece la hoja de coca.
Fuentes Consultadas
Para la elaboración y contextualización de esta noticia, se utilizaron las siguientes fuentes de información:
- Fuente Principal:
- Fuentes de Contexto Adicional:
- El presidente de Bolivia reabre la puerta a la DEA estadounidense después de casi 20 años (El País)
- Bolivia se abre a la cooperación internacional en la lucha antidroga (Ahora El Pueblo)
- Gobierno confirma presencia de cárteles y busca ayuda de la DEA (Opinión Bolivia)
- Rodrigo Paz juró como nuevo presidente de Bolivia y abre un nuevo ciclo político tras 20 años de socialismo (La Nación)
- Bolivia rechaza presencia de redes del narcotráfico en el país (Voz de América – sobre el contexto de la negación de cárteles en años anteriores)
- ESCÁNER: Narcotráfico en el arsenal de Estados Unidos contra Bolivia (Prensa Latina – sobre la expulsión de la DEA en 2008)