Una investigación reveló cómo un vacío legal en Texas facilitó la construcción de decenas de centros de datos

Una investigación de la organización sin fines de lucro Floodlight sostiene que un vacío regulatorio en Texas permitió que decenas de centros de datos iniciaran su construcción mediante permisos ambientales simplificados. El informe advierte que este mecanismo redujo los controles públicos y alimentó la preocupación de comunidades que denuncian un fuerte impacto ambiental y energético.

Texas se ha convertido en uno de los principales destinos para la instalación de centros de datos destinados a proyectos de inteligencia artificial. Sin embargo, el crecimiento acelerado de esta industria comenzó a despertar cuestionamientos por parte de organizaciones ambientales y residentes de distintas comunidades.

Según una investigación publicada por Floodlight, las autoridades estatales permitieron que numerosas empresas utilizaran autorizaciones ambientales simplificadas, originalmente diseñadas para actividades de bajo impacto, como lavanderías, tintorerías o pequeños establecimientos comerciales.

La organización sostiene que este mecanismo facilitó el inicio de grandes proyectos sin necesidad de realizar estudios ambientales exhaustivos ni abrir procesos de consulta pública con los vecinos.

Cómo funciona el vacío legal

El informe explica que muchas compañías recurren a los llamados permits by rule y permisos estándar, dos modalidades que permiten comenzar las obras con instalaciones de menor capacidad para luego ampliar progresivamente los complejos mediante nuevas solicitudes.

Esta estrategia hace posible que los desarrolladores construyan inicialmente plantas energéticas relativamente pequeñas y, una vez iniciado el proyecto, presenten ampliaciones que incrementan considerablemente su capacidad sin afrontar el mismo nivel de revisión pública que tendría un proyecto integral desde el comienzo.

Para Floodlight, esta práctica limita la participación ciudadana y dificulta que las comunidades conozcan el verdadero alcance de las obras antes de que comiencen.

El caso Stargate, el proyecto de OpenAI

Uno de los ejemplos citados por la investigación es Stargate, el complejo que OpenAI construye en la ciudad de Abilene y que será uno de los mayores centros de datos del país.

De acuerdo con el informe, el proyecto obtuvo inicialmente permisos para operar turbinas de gas y numerosos generadores diésel bajo el esquema simplificado. Posteriormente, los desarrolladores solicitaron una expansión que multiplicaría de forma significativa la capacidad energética de la instalación.

El complejo contempla la construcción de ocho enormes edificios destinados a sostener la creciente demanda informática impulsada por la inteligencia artificial.

Las comunidades denuncian falta de información

Habitantes de Abilene aseguraron que recién tomaron conocimiento de la magnitud del proyecto cuando comenzaron las obras.

Según los testimonios recogidos por Floodlight, muchos vecinos nunca fueron informados sobre el impacto que tendría el centro de datos ni tuvieron la posibilidad de expresar observaciones durante un proceso formal de consulta pública.

Estas denuncias se repiten en otras localidades donde también comenzaron a instalarse complejos tecnológicos de gran escala.

El debate por el consumo de agua, energía y emisiones

Uno de los principales cuestionamientos hacia los centros de datos es el enorme consumo de electricidad necesario para mantener operativos los servidores que procesan inteligencia artificial.

Para garantizar un suministro constante, varias empresas están construyendo plantas de generación eléctrica alimentadas por gas natural junto a las propias instalaciones, lo que incrementa las preocupaciones ambientales.

El informe advierte además que nueve de estos proyectos podrían emitir, de acuerdo con los permisos solicitados, más de 130 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, además de óxidos de nitrógeno, contaminantes asociados a enfermedades respiratorias.

Si bien las emisiones reales suelen ser inferiores a los máximos autorizados, especialistas consideran que el potencial contaminante continúa siendo elevado.

Los defensores destacan el impacto económico

Las empresas y sectores que respaldan estas inversiones sostienen que los centros de datos representan una importante fuente de empleo y crecimiento económico para las ciudades donde se instalan.

Además, afirman que generan recursos para mejorar carreteras, escuelas, infraestructura pública y servicios municipales, convirtiéndose en un motor de desarrollo para muchas comunidades.

No obstante, el debate continúa abierto entre quienes priorizan el crecimiento económico y quienes reclaman mayores controles ambientales.

Greg Abbott cambia de postura

En medio de la campaña para su reelección, el gobernador de Texas, Greg Abbott, sorprendió al proponer la prohibición de nuevos centros de datos en zonas rurales del estado.

El anuncio representa un cambio respecto al impulso que Texas venía dando a esta industria y responde al creciente malestar expresado por comunidades afectadas por la rápida expansión de estos proyectos.

Durante un acto realizado en la ciudad de Bullard, Abbott aseguró que el crecimiento de los centros de datos forma parte del debate sobre el desarrollo del estado y la protección de las comunidades rurales, aunque su propuesta aún deberá atravesar el proceso legislativo correspondiente.

Fuente: Clarín

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