“Un vasito de agua con gas antes de comer: el truco digestivo que podría transformar tu salud digestiva”

El consejo de una nutricionista reconocida

Blanca García‑Orea, una de las nutricionistas más influyentes de España, ha compartido un consejo sencillo pero eficaz para mejorar la digestión: tomar un pequeño vaso de agua con gas antes de las comidas. Según explicó en una entrevista con La Vanguardia, esta práctica puede ayudar a estimular la secreción de ácido clorhídrico en el estómago, favoreciendo así una digestión más eficiente y reduciendo síntomas como la hinchazón o los gases.

Este ácido, fundamental para descomponer proteínas y absorber nutrientes como el hierro, el calcio o el magnesio, a menudo se encuentra en niveles bajos en muchas personas, sin que estas lo sepan. A este cuadro se lo denomina hipoclorhidria y se asocia con digestiones pesadas, eructos frecuentes, reflujo y sensación de plenitud tras comer poco.

¿Por qué agua con gas y no agua natural?

El secreto está en el dióxido de carbono presente en el agua con gas. Al llegar al estómago, este gas se transforma en ácido carbónico, que activa una cadena de estímulos que termina con la producción de ácido clorhídrico por parte de las células parietales del estómago. El resultado: mayor acidez gástrica y mejor capacidad para descomponer los alimentos.

Sin embargo, Blanca advierte que la clave está en la moderación: no se trata de beber medio litro, sino un vaso pequeño de unos 100 ml. Si se excede esa cantidad, el efecto puede ser contraproducente y provocar más gases o molestias.

Respaldo científico preliminar

Algunas investigaciones avalan este enfoque. Un estudio de 2002 publicado en The European Journal of Gastroenterology & Hepatology mostró que el agua carbonatada ayudaba a aliviar los síntomas de dispepsia funcional y estreñimiento leve. Otro estudio más reciente, publicado en revistas clínicas españolas, ha sugerido que el dióxido de carbono puede acelerar el vaciamiento gástrico y mejorar la secreción digestiva, aunque se necesitan más estudios a gran escala.

Beneficios adicionales y advertencias

Además de mejorar la digestión, el agua con gas puede:

  • Aportar minerales como calcio y magnesio (en variedades minerales).
  • Favorecer la hidratación en personas que no beben suficiente agua natural.
  • Generar sensación de saciedad, útil en contextos de control del apetito.
  • Estimular el tránsito intestinal en personas con estreñimiento funcional.

Sin embargo, su uso no es recomendable para todas las personas. Aquellos que padecen reflujo gastroesofágico, síndrome del intestino irritable o exceso de acidez gástrica pueden experimentar un agravamiento de sus síntomas. También debe evitarse en dietas bajas en sodio si el agua contiene sales añadidas.

Cómo aplicarlo de forma segura

Blanca García‑Orea sugiere:

  • Beber un vaso pequeño (no más de 150 ml) de agua con gas 15 minutos antes de comer.
  • Observar cómo responde tu cuerpo.
  • Alternar con agua natural en el resto del día.
  • Evitar tomarla justo después de las comidas si se perciben molestias digestivas.

En cualquier caso, como siempre ocurre en nutrición, el consejo es personalizar. Si bien para muchas personas esta simple estrategia puede significar un gran alivio digestivo, para otras puede no ser adecuada.


Fuentes:

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