El mandatario estadounidense califica al hijo del fallecido Ayatolá como un «peso ligero» y advierte que Washington intervendrá en la designación del nuevo líder para evitar un conflicto prolongado.

En una serie de declaraciones que han sacudido el tablero geopolítico, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su rechazo absoluto a que Mojtaba Jameneí, hijo del recientemente fallecido líder supremo Alí Jameneí, asuma el mando de la República Islámica. Según el mandatario, permitir que la línea sucesoria familiar continúe en el poder representaría una «continuidad inaceptable» de las políticas de confrontación, lo que obligaría a una intervención militar mayor en el corto plazo.

El rechazo a Mojtaba Jameneí: «Es un peso ligero»

Durante una entrevista exclusiva con el medio Axios, Trump fue tajante al describir a Mojtaba Jameneí como un candidato «inaceptable» y «sin el peso necesario» para liderar. El presidente argumentó que el ascenso del hijo de Jameneí —quien cuenta con el respaldo de la Guardia Revolucionaria (IRGC)— solo garantizaría que Estados Unidos tuviera que volver a la guerra en menos de cinco años. «Queremos a alguien que traiga armonía y paz a Irán, no a alguien que siga el camino del desastre de su padre», afirmó.

El modelo «Venezuela»: La estrategia de intervención

Uno de los puntos más polémicos de sus declaraciones fue la comparación directa con su estrategia en Venezuela. Trump aseguró que su administración debe tener una participación activa en el nombramiento del nuevo liderazgo iraní, similar a la influencia ejercida tras la caída de Nicolás Maduro. «Tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy [Rodríguez] en Venezuela», señaló, sugiriendo que Estados Unidos no se limitará a observar desde fuera, sino que buscará validar o vetar nombres específicos.

Un vacío de poder bajo fuego

La postura de Trump llega en un momento crítico para Teherán. Tras los ataques que acabaron con la vida de Alí Jameneí, la Asamblea de Expertos —el órgano encargado de elegir al sucesor— ha visto sus deliberaciones interrumpidas por la ofensiva militar en curso. Informes de inteligencia indican que incluso el edificio donde se realizaba el conteo de votos en Qom fue alcanzado por bombardeos.

Mientras tanto, otros nombres como el jefe del poder judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i, surgen como alternativas, aunque Trump ha bromeado cínicamente diciendo que «la mayoría de las personas que teníamos en mente ya están muertas» debido al éxito de las operaciones militares.

Exigencia de rendición incondicional

Más allá de la sucesión, la Casa Blanca ha elevado el tono exigiendo la «rendición incondicional» del régimen. Trump ha prometido que, una vez se designe a un líder «grande y aceptable», Estados Unidos trabajará para «traer a Irán de vuelta del borde de la destrucción», prometiendo un futuro próspero para el pueblo iraní siempre y cuando se cumplan las demandas de desnuclearización y cese del apoyo a grupos satélites en la región.


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