El presidente de EE. UU. asegura que la operación «Furia Épica» podría extenderse por más de cinco semanas, mientras el Congreso busca frenar lo que la oposición califica como una «guerra ilegal».

En un giro drástico de la política exterior en Oriente Medio, el presidente Donald Trump ha manifestado que la actual intervención militar contra la República Islámica de Irán no tiene un límite de tiempo definido y que el despliegue de tropas terrestres es una opción real sobre la mesa. Tras el asesinato del líder supremo Alí Jameneí, el mandatario estadounidense ha presumido la eficacia de sus fuerzas, advirtiendo que lo peor para Teherán está por venir.

Operación «Furia Épica»: Más allá de los bombardeos

Lo que inicialmente se proyectó como una campaña de precisión de cuatro a cinco semanas podría prolongarse significativamente. Durante un acto en la Casa Blanca, Trump fue enfático al señalar que Estados Unidos tiene la capacidad de sostener el conflicto «mucho más allá» de lo previsto. Bajo el nombre clave de Furia Épica, la operación ha logrado en sus primeras 48 horas impactar más de 1,250 objetivos estratégicos, incluyendo centros de mando, bases de misiles y gran parte de la flota naval iraní.

A diferencia de administraciones anteriores que descartaban el envío de soldados a territorio iraní, Trump declaró al New York Post que no se «acobarda» ante la posibilidad de una incursión terrestre si las circunstancias lo requieren para cumplir con los objetivos de seguridad nacional.

Los cuatro pilares de la ofensiva estadounidense

El gobierno de los Estados Unidos ha delineado una hoja de ruta clara para esta intervención, centrada en cuatro metas estratégicas que buscan neutralizar por completo la capacidad de respuesta y de influencia regional de Irán:

  1. Desmantelamiento de misiles: Destrucción total de la capacidad de lanzamiento de misiles balísticos.
  2. Aniquilación naval: Eliminación de la Armada iraní para asegurar el control de las rutas marítimas.
  3. Bloqueo nuclear: Garantizar de forma definitiva que Teherán no acceda a armas de destrucción masiva.
  4. Corte del financiamiento terrorista: Impedir que el régimen siga armando y dirigiendo grupos aliados fuera de sus fronteras.

El frente legislativo y la respuesta de Israel

Mientras los bombardeos continúan en el corazón de Teherán, donde la Fuerza Quds y el Ministerio de Inteligencia han sido blancos principales, en Washington crece la tensión política. Legisladores demócratas, liderados por el senador Tim Kaine, califican la acción como una «guerra innecesaria e ilegal». El Congreso estadounidense se prepara para votar resoluciones que limiten los poderes de guerra de Trump, argumentando que no existía una «amenaza inminente» que justificara tal escala de violencia.

Por su parte, Israel ha aprovechado la coyuntura para extender sus operativos al sur del Líbano, atacando más de 70 instalaciones de Hezbolá, consolidando así un frente de guerra regional que ha dejado, según reportes de la Media Luna Roja, más de 500 víctimas mortales en pocos días.


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