
Israel, Argentina y Marruecos se suman a la iniciativa del mandatario estadounidense, que busca crear una alternativa a las Naciones Unidas para la gestión de conflictos internacionales.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un paso decisivo en la formalización de su ambiciosa Junta de Paz, un organismo diseñado originalmente para supervisar la posguerra en la Franja de Gaza, pero que rápidamente ha evolucionado hacia una estructura con aspiraciones globales. Durante el reciente Foro Económico de Davos, Trump encabezó una ceremonia de firma de la carta fundacional, logrando la adhesión de más de una veintena de naciones, en un movimiento que muchos analistas califican como el inicio de una «ONU paralela».
Una coalición heterogénea: De Netanyahu a Milei
La respuesta a la convocatoria de la Casa Blanca ha sido variada pero significativa. Entre los firmantes más destacados se encuentran el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien tras meses de tensiones por la composición del comité, finalmente ha aceptado formar parte de la Junta. También sobresale el apoyo del presidente argentino Javier Milei, quien se ha posicionado como uno de los aliados más estrechos de Trump en la región, y del rey Mohamed VI de Marruecos, consolidando el peso de los Acuerdos de Abraham en esta nueva estructura.
Otros países que ya han formalizado su participación incluyen a potencias regionales como Turquía, Arabia Saudí, Qatar, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, además de naciones como Hungría, Vietnam, Kazajistán, Paraguay y Pakistán.
Estructura y financiamiento: El poder en manos de Trump
A diferencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde existen múltiples vetos y burocracia, los borradores de los estatutos de la Junta de Paz sugieren un modelo de gobernanza vertical. Trump, como presidente del organismo, tendrá amplios poderes para tomar decisiones finales, elegir invitados y definir el lugar de las reuniones.
Un aspecto polémico es el financiamiento: aunque se ha mencionado una «contribución voluntaria», se ha filtrado que aquellos países que aporten 1.000 millones de dólares obtendrán un asiento permanente en la Junta. Esta modalidad ha generado críticas por parte de potencias europeas, que ven en ella una mercantilización de la diplomacia internacional.
La tensión con Europa y la sombra de la ONU
El proyecto ha generado una profunda grieta en Occidente. Mientras que países como Hungría han abrazado la iniciativa, otros como Francia, Suecia, Noruega y Eslovenia han rechazado tajantemente la invitación, argumentando que el organismo socava la legitimidad de las Naciones Unidas. Trump, fiel a su estilo, ha respondido a estas negativas con amenazas de aranceles comerciales, especialmente dirigidos al vino y champán franceses tras el rechazo de Emmanuel Macron.
La gran incógnita sigue siendo la participación de Rusia y Ucrania. Aunque ambos han recibido invitaciones, el Kremlin ha declarado que aún «estudia los detalles», mientras que el presidente Volodímir Zelenski ha expresado su dificultad para imaginar una colaboración directa con Moscú dentro de este nuevo marco.
Un nuevo «Plan Marshall» para Gaza
En el corazón de la Junta reside el proyecto para la reconstrucción de Gaza, liderado por figuras cercanas a Trump como su yerno Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff. El plan propone convertir el enclave en un centro de desarrollo económico al estilo de Dubái, bajo una administración transitoria de tecnócratas, desplazando el papel que tradicionalmente ha jugado la UNRWA y otros organismos internacionales.
Fuentes
- El País: Una veintena de países aceptan la invitación de Trump a la Junta de Paz
- EFE: Israel y Argentina se suman a Junta de Paz de Trump, Francia lo rechaza
- Associated Press (AP): Un vistazo a la Junta de Paz de Trump y quiénes han sido invitados
- RTVE: Trump avanza en su Junta de la Paz para Gaza e invita a Putin
- Infobae: La Junta de Paz de Trump: qué es, cómo funciona y quién la integra
- Times of Israel: Netanyahu accepts invite to Trump’s Board of Peace