
Trump advierte a Hamas: “lo pagarán caro” si no se desarman y refuerza alianza con Netanyahu
Florida, 30 de diciembre de 2025 – En un encuentro celebrado en Mar‑a‑Lago, Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reafirmaron sus lazos estratégicos en medio de la frágil tregua en la Franja de Gaza. Trump advirtió a Hamas que enfrentará graves consecuencias si no cumple con el desarme acordado, mientras Netanyahu insistió en que la siguiente fase del plan de paz depende de la liberación de los rehenes aún en manos de la organización palestina.
Encuentro marcado por elogios mutuos y pocas soluciones concretas
Durante la rueda de prensa conjunta, ambos líderes intercambiaron halagos y reconocimientos públicos. Netanyahu calificó la presencia de Trump en la Casa Blanca como una “bendición” para Israel y el mundo libre, destacando la fortaleza del país bajo el respaldo estadounidense. Por su parte, Trump señaló que Israel “no existiría” sin el liderazgo firme de Netanyahu y que la alianza entre ambos países es fundamental para la estabilidad regional.
El encuentro sirvió para consolidar relaciones diplomáticas y políticas, incluyendo la entrega a Trump del premio Israel, el galardón más prestigioso que entrega la nación hebrea a un extranjero por su “enorme contribución a Israel y al pueblo judío”, un reconocimiento otorgado por primera vez en casi 80 años a un líder extranjero.
Ultimátum a Hamas: desarme o consecuencias
Trump reiteró que la reconstrucción de Gaza comenzará una vez que Hamas cumpla con el desarme pactado en el acuerdo del 10 de octubre de 2025, advirtiendo: “Si no se desarman, lo pagarán caro”. Aunque no especificó plazos ni medidas concretas, dejó claro que hay países dispuestos a tomar acciones drásticas contra la organización.
Hamas, sin embargo, mantiene su resistencia a entregar armas mientras la presencia israelí continúe en Gaza y Cisjordania, complicando la implementación de la segunda fase del plan de paz.
Reuniones bilaterales y la cuestión de los rehenes
Netanyahu condicionó la continuación del plan a la entrega del rehén Ran Gvili, el último de los 254 secuestrados en octubre de 2023. Antes de encontrarse con Trump, el primer ministro israelí se reunió con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para revisar los avances y coordinar la supervisión internacional de la segunda fase del plan.
Según el acuerdo, los palestinos crearían un comité “tecnocrático y apolítico” para gestionar la administración diaria de Gaza bajo supervisión de Estados Unidos, mientras Israel se comprometería a la reconstrucción del territorio devastado por años de bombardeos. Sin embargo, la implementación de estas medidas aún enfrenta múltiples obstáculos políticos y militares.
La amenaza a Irán y la presión regional
Parte de la agenda incluyó la amenaza a Irán. Trump afirmó que Estados Unidos intervendría si Teherán intenta recuperar capacidades militares o nucleares, aunque descartó acciones inmediatas para derrocar al régimen de Alí Jamenei. La postura del presidente estadounidense busca frenar cualquier rearme nuclear iraní y fortalecer la influencia estadounidense en Oriente Próximo.
Tregua frágil y tensiones persistentes
El acuerdo de paz, orquestado por Washington, ha mostrado su fragilidad. Desde su declaración, Israel ha violado el alto el fuego 969 veces, según autoridades de Gaza, mientras Hamas ha continuado con lanzamientos de cohetes hacia territorio israelí. La segunda fase del plan, que contempla desarme, reconstrucción y supervisión internacional, se perfila como complicada y cargada de obstáculos.
Adicionalmente, Netanyahu enfrenta presiones internas de su bancada de ultraderecha que busca la anexión de territorios en Cisjordania, medida que generaría rechazo frontal de Estados Unidos y aumentaría las tensiones regionales.
El encuentro entre Trump y Netanyahu reafirma la alianza estratégica entre ambos países y marca un ultimátum claro a Hamas, condicionando la reconstrucción y la estabilidad de Gaza al desarme de la organización palestina. Sin embargo, la falta de claridad sobre plazos y medidas, junto con la resistencia de Hamas y las presiones internas de Netanyahu, hacen que la segunda fase del plan de paz sea incierta y altamente desafiante.