Tenerife ensaya su respuesta ante una erupción con más de 1.500 participantes

El ejercicio VOLCANEX Tenerife 2026 reunió a unas 70 organizaciones y desplegó 33 drones para probar comunicaciones, evacuaciones y asistencia a la población. Las alertas enviadas a los teléfonos formaron parte del ensayo. Los científicos citados señalan que el operativo no implica que exista una erupción inminente.

Tenerife puso a prueba este jueves 22 de octubre su capacidad de respuesta ante una emergencia volcánica mediante un simulacro con más de 1.500 participantes, alrededor de 70 organismos y 33 drones. El ejercicio incluyó alertas a teléfonos móviles, evacuaciones simuladas y coordinación entre administraciones, científicos y servicios de emergencia.

El operativo VOLCANEX Tenerife 2026 tuvo como escenario principal Guía de Isora, en el suroeste de la isla, e involucró también a Adeje y Santiago del Teide. Según la información publicada por La Razón, las actuaciones se desarrollaron en una zona considerada de muy alta amenaza volcánica.

Las alertas a los móviles fueron parte del ensayo

A las 09:00, los teléfonos recibieron un mensaje que simulaba el paso al nivel naranja del semáforo volcánico. El aviso no exigía ninguna actuación a la ciudadanía y no correspondía a una emergencia real.

El programa contempló un segundo mensaje a las 11:00, dirigido a las áreas participantes, para comunicar la evacuación preventiva simulada de Chirche y Aripe, dos núcleos de Guía de Isora. A las 14:00, otro aviso anunció el final del ejercicio.

Uno de los objetivos fue comprobar el funcionamiento de ES-Alert, el sistema que permite enviar mensajes de protección civil a los móviles conectados a las antenas de una zona determinada.

Evacuaciones, albergues y atención a personas vulnerables

El Cabildo organizó el simulacro en torno a 28 actuaciones coordinadas. La finalidad era comprobar cómo encajan las decisiones necesarias ante una crisis: ordenar una evacuación, despejar carreteras, trasladar a quienes necesitan ayuda y habilitar alojamiento temporal.

Los escenarios también incluyeron la atención a turistas, animales y personas vulnerables, además de la protección de infraestructuras críticas y la respuesta a posibles bulos.

La comunicación ocupó un lugar central para evaluar si residentes y visitantes podían reconocer las instrucciones y distinguir la información oficial.

La movilidad fue uno de los principales desafíos

Una evacuación exige organizar desplazamientos sin bloquear las vías que necesitan ambulancias, bomberos y otros equipos. El ejercicio permitió ensayar itinerarios y coordinación en un territorio con población distribuida entre distintos núcleos.

La presencia de visitantes añadió otra dificultad: parte de quienes se encuentran en la zona pueden desconocer las carreteras, los puntos de encuentro o los riesgos del territorio.

El antecedente de Garachico

VOLCANEX tomó como referencia el ejercicio celebrado en Garachico en septiembre de 2025, que reunió a más de un millar de efectivos nacionales e internacionales.

Aquel operativo incluyó evacuaciones, confinamientos y asistencia a personas con movilidad reducida. La nueva edición amplió el trabajo sobre comunicaciones, preparación ciudadana y respuesta conjunta, con la intención de detectar problemas antes de una emergencia.

El simulacro no anuncia una erupción inminente

La actividad sísmica bajo Tenerife continúa bajo seguimiento científico. Sin embargo, el escenario ficticio utilizado en el ensayo debe distinguirse de la situación volcánica real.

El científico del Instituto Geográfico Nacional, Stavros Meletlidis, señaló que los datos disponibles muestran una aparente tranquilidad, aunque recordó la necesidad de mantener la vigilancia permanente.

El operativo responde a una tarea de preparación y no constituye, por sí mismo, una señal de que vaya a producirse una erupción próximamente.

Preparación familiar y revisión de los protocolos

El artículo recoge recomendaciones para que las familias acuerden un punto de encuentro y dispongan de un pequeño equipo de evacuación con documentación, medicación imprescindible, agua y artículos básicos.

Tras finalizar el simulacro, la siguiente tarea consiste en revisar las actuaciones, identificar fallos y corregir los procedimientos. Esa evaluación permitirá mejorar la respuesta institucional y la información que recibiría la población si las autoridades tuvieran que activar una alerta real.

Fuente: LA RAZÓN

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio