Stefan Effenberg, el campeón que fue expulsado de un Mundial y dividió al Bayern por una infidelidad
El mediocampista alemán consiguió 12 títulos y condujo al Bayern Múnich hacia la Liga de Campeones de 2001. Sin embargo, un gesto contra sus propios hinchas provocó su expulsión del Mundial de 1994 y una relación con la esposa de un compañero desató uno de los mayores escándalos del fútbol alemán.

Stefan Effenberg fue uno de los mediocampistas alemanes más destacados y polémicos de su generación. Su carrera combinó liderazgo, talento y 12 títulos con enfrentamientos, expulsiones y escándalos personales.
Conocido como Der Tiger —el tigre—, poseía una gran visión de juego, fortaleza física y capacidad para conducir a sus equipos, pero también un temperamento volcánico y una difícil relación con la autoridad.
Esa personalidad le permitió convertirse en capitán del Bayern Múnich, aunque también terminó alejándolo de la selección alemana durante cuatro años.
Sus primeros pasos en el fútbol alemán
Effenberg nació en Hamburgo el 2 de agosto de 1968 y comenzó su carrera profesional en el Borussia Mönchengladbach durante la temporada 1987/88.
En sus primeras tres campañas disputó 73 partidos y convirtió 10 goles. Su rendimiento llamó la atención del Bayern Múnich, que lo contrató en 1990 por aproximadamente dos millones de dólares.
Su primera etapa en el conjunto bávaro resultó conflictiva. El equipo terminó décimo en la Bundesliga y tuvo tres entrenadores durante una misma temporada.
El enfrentamiento con Jupp Heynckes
Effenberg se consideraba uno de los líderes naturales del vestuario y mantuvo un fuerte enfrentamiento con Jupp Heynckes, entonces entrenador del Bayern.
Según se reconstruyó posteriormente, el jugador llegó a desafiar al técnico dentro del vestuario. Poco después, Heynckes presentó su renuncia y Effenberg también abandonó el club.
El mediocampista continuó su carrera en la Fiorentina, donde compartió equipo con Gabriel Batistuta, sufrió el descenso a la Serie B y posteriormente consiguió regresar a la máxima categoría italiana.
El gesto que lo expulsó del Mundial
El episodio que marcó su carrera internacional ocurrió el 27 de junio de 1994, durante el partido entre Alemania y Corea del Sur por el Mundial de Estados Unidos.
El encuentro se disputó en el Cotton Bowl de Dallas, bajo una temperatura cercana a los 48 grados. Alemania ganaba 3-2 cuando el entrenador Berti Vogts decidió reemplazar a un Effenberg agotado.
Mientras abandonaba el campo entre los silbidos de los aficionados alemanes, el futbolista se detuvo, giró hacia la tribuna y levantó el dedo medio.
Alemania lo envió inmediatamente a casa
El gesto fue observado por millones de personas y provocó una fuerte reacción en Alemania. La Federación Alemana de Fútbol decidió esa misma noche expulsarlo de la concentración.
Effenberg fue enviado a su país sin una multa económica ni una sanción formal, pero su negativa a disculparse agravó la polémica.
Alemania terminó eliminada en los cuartos de final ante Bulgaria. El mediocampista tampoco fue convocado para la Eurocopa de 1996, torneo que posteriormente ganó la selección alemana.
Cuatro años alejado de la selección
Effenberg no volvió a disputar un encuentro con Alemania hasta septiembre de 1998, cuando participó en dos partidos amistosos bajo la dirección del mismo entrenador que lo había expulsado del Mundial.
Durante su ausencia regresó al Borussia Mönchengladbach y conquistó la Copa de Alemania de 1995, marcando un gol en la final frente al Wolfsburgo.
También fue incluido durante cuatro temporadas consecutivas en el equipo ideal de la Bundesliga, hasta que Ottmar Hitzfeld lo llamó para regresar al Bayern en 1998.
La etapa más exitosa de su carrera
Hitzfeld convirtió a Effenberg en el líder del mediocampo y le entregó la capitanía en 1999. El entrenador construyó el funcionamiento del equipo alrededor de su personalidad y capacidad de conducción.
Durante esa etapa, el Bayern conquistó tres Bundesligas consecutivas y la Liga de Campeones de 2001 frente al Valencia, en el estadio San Siro de Milán.
Effenberg anotó el penal del empate durante el partido y volvió a convertir en la definición. Ese mismo año fue elegido Mejor Jugador de Europa por la UEFA.
La relación que dividió al vestuario
Mientras alcanzaba el punto más alto de su carrera deportiva, Effenberg comenzó una relación con Claudia Strunz, esposa de Thomas Strunz, compañero suyo en el Bayern y en la selección alemana.
Strunz descubrió la infidelidad mediante un mensaje en el teléfono de su esposa. Según relató Effenberg, su compañero reaccionó diciéndole: “Cerdo, me has robado la mujer”.
El episodio provocó un conflicto dentro de un vestuario que ya convivía con la mala relación entre Effenberg y Lothar Matthäus.
Una autobiografía cargada de polémicas
Effenberg se separó de su primera esposa, Martina, en 2002 y contrajo matrimonio con Claudia en diciembre de 2004.
Un año antes publicó su autobiografía, en la que relató sin filtros sus experiencias en el fútbol, incluyó fotografías junto a Claudia y cuestionó duramente a antiguos entrenadores, compañeros y periodistas.
También dedicó fuertes críticas a Lothar Matthäus, a quien insultó, y tituló uno de los capítulos “Lo que Lothar Matthäus sabe sobre el fútbol”, seguido por una página en blanco.
Otros problemas fuera de las canchas
En octubre de 1998, Effenberg fue detenido mientras conducía con 1,1 gramos de alcohol por litro de sangre y recibió una multa interna del Bayern.
En 2001 llegó a un acuerdo extrajudicial por 125.000 marcos alemanes después de ser acusado de golpear a una mujer en una discoteca de Múnich.
Al año siguiente fue suspendido temporalmente por el club tras declarar que los desempleados recibían demasiados subsidios como para que buscar trabajo resultara conveniente.
El retiro y su breve etapa como entrenador
Effenberg se retiró del fútbol en 2004, después de jugar en el Wolfsburgo y cerrar su carrera profesional en el Al-Arabi de Catar. Posteriormente se instaló en Florida junto con Claudia.
En octubre de 2015 regresó al fútbol alemán como entrenador del Paderborn, pero fue despedido cinco meses después mientras el equipo luchaba por evitar el descenso.
Actualmente trabaja como analista y comentarista en medios alemanes, donde mantiene la franqueza y la voluntad de confrontación que caracterizaron toda su trayectoria.
Una personalidad sin arrepentimientos
Stefan Effenberg nunca escondió su carácter ni mostró arrepentimiento por haber desafiado las normas establecidas dentro y fuera del fútbol.
“Siempre fui por mi propio camino, siempre nadé contra la corriente”, afirmó al reflexionar sobre una personalidad que le generó grandes triunfos y numerosos problemas.
Su historia quedó marcada por la Champions League de 2001, pero también por el gesto que lo expulsó de un Mundial y la infidelidad que dividió al vestuario del Bayern Múnich.
Fuente: Infobae