
Silencio, presión social y pantallas: los “enemigos” invisibles de la salud mental en la adolescencia
Según una reciente nota publicada en La Nación, el mayor enemigo de la salud mental de los jóvenes no es tanto una enfermedad particular, sino el silencio: la falta de diálogo, la ausencia de escucha atenta, y la presión constante de “ser perfecto”. En ese contexto, la adolescencia es el periodo clave al que hay que prestar atención urgente. El médico Jorge Tartaglione subraya que en la ciudad de Buenos Aires “más de una internación diaria es por crisis mental de jóvenes o intento de suicidio”, y que el 55 % de esos casos tiene menos de 15 años de edad.
A continuación, se parafrasean los principales puntos de la nota y se complementan con hallazgos recientes de fuentes especializadas, con subtítulos que ayudan a estructurar la información.
¿Por qué el silencio es el mayor enemigo?
Tartaglione afirma que el silencio —la falta de escucha— es lo que más daña la salud mental adolescente. “Nadie quiere hablar de salud mental, sigue siendo un estigma”, dijo.
Cuando los jóvenes enfrentan presión para rendir en la escuela, tener un cuerpo “perfecto”, estar siempre conectados, y al mismo tiempo carecen de espacios verdaderamente seguros para hablar, se crea un caldo de cultivo para la angustia, la depresión o el pensamiento suicida.
Factores destacados
- Los adolescentes están sometidos a una presión social grande: “vida perfecta, cuerpo perfecto, rendimiento escolar”.
- Las redes sociales amplifican ese escenario: “Todos los adolescentes tienen celular y redes sociales. Estamos en la era de la mayor conexión… y a la vez la mayor soledad de la humanidad”.
- El silencio actúa como amplificador de riesgo porque sin diálogo no se detectan señales tempranas, se refuerzan sentimientos de aislamiento.
¿A qué edad se debe prestar especial atención?
La nota subraya que los menores de 15 años constituyen la mayoría de los internados por crisis mental o intentos de suicidio en la ciudad de Buenos Aires: el 55 % tiene menos de 15 años, y de ese grupo el 77 % son mujeres.
Por tanto, el periodo de preadolescencia y primera adolescencia (aproximadamente 12 a 15 años) se presenta como crítico para la prevención.
El rol de las redes sociales y la soledad conectada
Las declaraciones de Tartaglione enfatizan cómo la hiperconectividad no garantiza bienestar: “Tenés conexión, pero estás solo”.
Evidencia complementaria
- Una revisión sistemática concluye que el uso de redes sociales y smartphones se relaciona con mayor angustia mental, conductas de autolesión y suicidio en adolescentes (PMC – NIH).
- Otro informe regional de la World Health Organization (Europa) halló que 11 % de los adolescentes presenta uso “problemático” de redes, con repercusiones en bienestar mental, menor sueño y peor rendimiento escolar.
- Según el Pew Research Center, el 44 % de los padres preocupa que las redes sociales sean la mayor causa negativa de salud mental en adolescentes.
En conjunto, estos datos refrendan que el uso de redes y pantallas puede potenciar el riesgo, especialmente cuando se da en un contexto de poca contención, falta de escucha o presión social intensa.
Señales de riesgo y qué hacer
La nota de La Nación proporciona sugerencias para identificar señales de alerta y actuar:
- Falta de comunicación: “Vivimos muy apurados… falta la escucha, la atención, estar sentado, hablar”.
- Cambios de conducta, aislamiento, angustia evidente sin causa aparente.
- Tener un entorno (familia, escuela, clubes) que actúe de contención.
Acciones recomendadas
- Crear espacios de diálogo sin juicio, donde el adolescente pueda hablar libremente.
- No estigmatizar: la medicación no debe ser vista como taboo si está indicada.
- Escuchar sin juzgar.
- Hacer seguimiento de los patrones de uso de redes, del sueño, del humor.
- Actuar desde la escuela, la familia, la comunidad.
En síntesis:
- La adolescencia temprana (menores de 15 años) es un momento de especial vulnerabilidad para la salud mental.
- El mayor “enemigo” no es solo una patología concreta, sino la suma de silencio, presión social, aislamiento emocional y uso inapropiado de redes.
- La prevención pasa por la conexión: escucha, contención, ambientes seguros donde hablar sin sentirse juzgado.
- Las redes sociales no son malas per se, pero sí pueden agravar los riesgos en contextos vulnerables. Los datos muestran claramente asociaciones entre uso excesivo/problemático y peor salud mental.
- Intervenir requiere esfuerzos de la familia, la escuela, la política pública y el sector de la tecnología.
Fuentes
- La Nación: “Salud mental: cuál es el mayor enemigo y a qué edad hay que prestar especial atención” (02/11/2025)
- Tartaglione, Jorge (entrevista citada en La Nación, 2025)
- PubMed Central: “Social Media Use and Adolescent Mental Health” (2024)
- World Health Organization (Europa): “Teens, Screens and Mental Health” (2024)
- Pew Research Center: “Teens, Social Media and Mental Health” (2025)