
Reserva Federal de Estados Unidos revierte su ajuste y vuelve a expandir su balance por encima de los 6,6 billones de dólares
Cinco semanas consecutivas al alza marcan un giro en la política monetaria
Las tenencias de bonos del Tesoro superan los 4,29 billones
Analistas advierten tensiones con la eventual gestión de Kevin Warsh
El balance de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha dejado atrás la tendencia contractiva que caracterizó los últimos años y ha retomado una senda expansiva en 2026. Según las últimas actualizaciones oficiales, el organismo que preside Jerome Powell acumula cinco incrementos semanales consecutivos en el tamaño de su hoja de balance, superando nuevamente los 6,62 billones de dólares.
El movimiento supone un punto de inflexión respecto a la estrategia previa de reducción progresiva de activos —conocida como ajuste cuantitativo (QT)— implementada tras los años de fuerte expansión monetaria posteriores a la pandemia. Desde el mínimo registrado a comienzos de diciembre de 2025, el balance ha aumentado aproximadamente un 1,3%, lo que representa más de 84.000 millones de dólares adicionales.
Cambio de tendencia tras años de drenaje de liquidez
Durante el último ciclo restrictivo, la Fed optó por no reinvertir los bonos que vencían y por dejar que los activos salieran gradualmente de su balance, reduciendo así la liquidez del sistema financiero. Sin embargo, el patrón se ha invertido.
La reactivación de compras implica, en la práctica, una mayor presencia del banco central en el mercado de deuda pública, en un momento en que los rendimientos de los bonos estadounidenses han moderado su avance. El bono del Tesoro a diez años, por ejemplo, cotiza por debajo del 4,1%, reflejando un ajuste a la baja en las rentabilidades.
Las tenencias de deuda soberana estadounidense en manos de la Fed ascienden ya a 4,29 billones de dólares, representando alrededor del 65% del total de activos del balance. Esta cifra es superior a la registrada la semana anterior, hace un mes e incluso hace un año, con un incremento interanual cercano al 0,8%.
Impacto en los mercados: liquidez, bolsa y dólar
Históricamente, los periodos de expansión del balance de la Fed han coincidido con un mayor apetito por el riesgo en los mercados financieros. Un aumento de liquidez suele favorecer a la renta variable, mientras que el dólar tiende a mostrar cierta debilidad frente a otras divisas principales.
La lógica es clara: al comprar bonos, el banco central inyecta dinero en el sistema, lo que reduce presiones financieras y facilita condiciones crediticias más holgadas. Esto ocurre incluso en escenarios donde los tipos de interés oficiales no registran recortes agresivos.
Tensión con la visión de Kevin Warsh
El giro actual contrasta con la postura defendida por Kevin Warsh, señalado como posible sucesor de Powell al frente del banco central. Warsh ha sostenido públicamente la necesidad de una reducción más contundente del balance para contener riesgos inflacionarios y reforzar la disciplina fiscal.
No obstante, expertos consideran improbable una reanudación agresiva del ajuste cuantitativo en el corto plazo. El economista Seth Carpenter, de Morgan Stanley, estima que la liquidación de activos no volvería a retomarse antes de 2027.
El freno en la reducción del balance también responde al elevado endeudamiento de Estados Unidos y a la creciente sensibilidad del mercado ante nuevas emisiones de deuda. En este contexto, un retiro acelerado de la Fed podría tensionar aún más los costos de financiación del Tesoro.
Riesgos en la estructura de la deuda
Algunos analistas, como los de Barclays, advierten que si la Fed optara por concentrar sus compras exclusivamente en letras del Tesoro de corto plazo, el mercado debería absorber cerca de 1,7 billones de dólares en deuda equivalente a una duración de diez años durante el próximo lustro.
Según estimaciones recogidas por Bloomberg, esa presión podría elevar los costes de endeudamiento entre 40 y 50 puntos básicos en los tramos largos de la curva, encareciendo la financiación del gobierno estadounidense.
Warsh, por su parte, ha sugerido revisar la relación entre la Reserva Federal y el Tesoro para evitar que la política monetaria interfiera con las necesidades fiscales del país, un debate que podría intensificarse si se consolida el cambio de ciclo en la hoja de balance.
Un debate abierto sobre el rumbo monetario
La expansión actual del balance no alcanza las magnitudes observadas en 2020 o 2022, pero sí representa un claro quiebre respecto a la trayectoria contractiva reciente. El interrogante central es si se trata de un ajuste técnico temporal o del inicio de una nueva etapa de flexibilización monetaria.
Mientras tanto, el mercado observa con atención. El tamaño del balance de la Fed no es solo un dato contable: es una señal poderosa sobre la dirección futura de la política monetaria estadounidense y sobre el delicado equilibrio entre inflación, crecimiento y sostenibilidad fiscal.
Fuentes oficiales
- Datos del balance semanal (H.4.1) publicados por la Reserva Federal de Estados Unidos
(Informe oficial sobre factores que afectan los balances de los bancos de la Reserva Federal y el estado consolidado de condición).