
Reforma fiscal para sostener el gasto militar
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha anunciado una reforma tributaria que incrementará el IVA del 20 % al 22 % a partir de 2026, así como otros impuestos sobre la renta de personas físicas y jurídicas. La medida busca financiar parcialmente la campaña militar en Ucrania, mientras la economía nacional muestra señales de estancamiento y sectores estratégicos como el energético, el carbón y la metalurgia atraviesan crisis profundas.
El Ministerio de Finanzas ruso justificó la subida fiscal argumentando la necesidad de garantizar la financiación de seguridad y defensa, así como el apoyo social a las familias vinculadas a la llamada “operación militar especial”. Además de la subida del IVA, se eliminarán beneficios fiscales para autónomos y la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, y se aumentarán impuestos sobre vehículos y otras actividades económicas.
Economía en retroceso y caída de ingresos por energía
La economía rusa enfrenta un crecimiento prácticamente nulo, proyectándose un 1 % de crecimiento del PIB para 2025, en comparación con el 4,1 % registrado en 2024. La presión sobre el presupuesto aumenta debido a la caída de ingresos por exportaciones de petróleo y gas, afectadas por sanciones occidentales y menores precios internacionales. Los sectores del petróleo, gas, carbón y metalurgia se encuentran en estancamiento, al igual que corporaciones estatales como Rosatom, RusHydro y RZhD.
Expertos advierten que, aunque el aumento de impuestos podría generar mayores ingresos a corto plazo, podría también reducir la demanda interna y afectar la inversión privada, agravando la presión sobre la economía nacional.
Consecuencias sociales y fiscales
El incremento del IVA y la eliminación de beneficios fiscales se traducen en mayores cargas para ciudadanos y empresas. Los hogares verán un aumento en los precios de bienes y servicios, mientras que las pymes deberán enfrentar mayores obligaciones administrativas y fiscales. Analistas internacionales estiman que estas medidas podrían ser insuficientes para compensar la caída de ingresos por energía y mantener el presupuesto equilibrado, generando riesgos de déficit fiscal y presiones económicas adicionales.
El presupuesto federal de 2026 prevé gastos de 44 billones de rublos frente a ingresos de 40,3 billones, dejando un déficit cercano a los 3,8 billones de rublos, con casi un 38 % del gasto destinado a defensa y seguridad.
Perspectivas y desafíos futuros
El Kremlin ha decidido priorizar el gasto militar frente a la necesidad de estímulos económicos, lo que podría profundizar el estancamiento económico. La dependencia de los ingresos internos, la alta inflación y las sanciones internacionales continúan presionando al gobierno ruso, mientras los sectores productivos clave permanecen en dificultades. La economía rusa podría no recuperar su dinamismo hasta 2027, según declaraciones de autoridades y analistas.