Niebla Química Global: Detectan un “químico eterno” en el agua de lluvia de todo el mundo

El hallazgo más reciente

Un informe publicado el 24 de julio de 2025 ha confirmado la presencia del ácido trifluoroacético (TFA) en muestras de agua de lluvia y nieve de distintas regiones del mundo. El TFA, un subproducto de la degradación de sustancias químicas industriales como gases refrigerantes y pesticidas, pertenece a la familia de los PFAS, conocidos como “químicos eternos” por su alta persistencia y dificultad para eliminarse del ambiente.

Qué es el TFA y cómo llega a la atmósfera

El TFA no es una sustancia natural. Se genera a partir de la degradación atmosférica de compuestos fluorados como los hidrofluorocarbonos (HFC) y algunos pesticidas modernos como el flufenacet. Estos compuestos, ampliamente utilizados en refrigeración, farmacología y agricultura, se descomponen y forman TFA, que luego es transportado por las corrientes de aire y depositado en la superficie terrestre a través de la lluvia y la nieve.

Alcance y magnitud de la contaminación

  • En Europa, PAN Europe y otras organizaciones ecologistas han encontrado TFA en 98 % de las muestras de agua subterránea y superficial en diez países.
  • Se ha detectado en aguas minerales europeas, en 10 de 19 marcas analizadas, en algunos casos hasta 32 veces por encima del nivel de detección sugerido.
  • En Alemania, estudios recientes muestran que los niveles de TFA en hojas de árboles han aumentado entre 5 y 10 veces desde los años 90.
  • También se han encontrado rastros de TFA en el hielo del Ártico y en acuíferos profundos de países como Dinamarca, lo que indica su persistencia y alcance global.

Riesgos potenciales para la salud y el medioambiente

Aunque aún no existen estudios concluyentes sobre los efectos directos del TFA en humanos, investigaciones en animales indican posibles consecuencias en el sistema reproductivo, el hígado y el desarrollo fetal. Organismos científicos alemanes han propuesto reclasificar el TFA como tóxico para la reproducción.

Además, el TFA ha sido calificado como una sustancia que pone en riesgo los límites planetarios, es decir, los umbrales que marcan el equilibrio de los sistemas naturales globales. Su acumulación en el ambiente es prácticamente irreversible, lo que genera preocupación entre la comunidad científica.

Limitaciones tecnológicas para eliminarlo

El TFA es extremadamente soluble en agua y resistente a la degradación. Los métodos convencionales de tratamiento de agua potable no logran eliminarlo. Solo tecnologías costosas como la ósmosis inversa han demostrado cierta eficacia, aunque generan residuos concentrados difíciles de gestionar. Este desafío tecnológico plantea serios problemas para garantizar el acceso a agua potable libre de contaminantes.

Avances regulatorios y presión política

  • Alemania y Dinamarca han comenzado a aplicar prohibiciones nacionales sobre ciertos productos que generan TFA como residuo.
  • Se evalúa la prohibición del herbicida flufenacet en toda la Unión Europea.
  • La Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) discute actualmente la reclasificación del TFA como sustancia peligrosa para la fertilidad y el desarrollo.
  • El Parlamento Europeo está presionando para que se impongan límites estrictos a los niveles de PFAS en agua potable.

El hallazgo de TFA en la lluvia de múltiples regiones confirma que incluso los sistemas naturales más básicos ya están afectados por la contaminación química industrial. Su carácter persistente, su capacidad para acumularse globalmente y la falta de tecnologías efectivas para eliminarlo convierten a esta sustancia en una de las principales amenazas ambientales emergentes. Las autoridades, la industria y la ciudadanía deberán actuar con rapidez si se quiere contener esta forma invisible pero insidiosa de contaminación global.


Fuentes consultadas:

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