Los veterinarios explican por qué los gatos lamen a sus dueños: no es solo una muestra de cariño

Veterinarios y especialistas en comportamiento felino explican que cuando un gato lame a su dueño no solo expresa afecto, sino que reproduce una conducta de acicalamiento social con la que fortalece los vínculos y reconoce a esa persona como parte de su grupo.

Quienes conviven con un gato saben que estos animales mantienen muchos de los comportamientos propios de sus ancestros salvajes. Uno de los más llamativos es cuando lamen las manos, el brazo o incluso el cabello de sus dueños, un gesto que suele interpretarse como una simple muestra de cariño, pero que tiene un significado mucho más profundo.

Según veterinarios y etólogos, este comportamiento forma parte del acicalamiento social, conocido científicamente como allogrooming, una conducta habitual entre los felinos que sirve para fortalecer los vínculos dentro de un mismo grupo.

Una forma de decir «eres parte de mi familia»

Los gatos no expresan el afecto de la misma manera que los seres humanos. En lugar de abrazos o demostraciones evidentes, suelen transmitir confianza mediante pequeños gestos cotidianos.

Cuando un gato lame a una persona, en muchos casos la está tratando como trataría a otro gato con el que mantiene una relación cercana. Es una forma de demostrar aceptación, confianza y pertenencia, indicando que considera a su dueño como un miembro más de su entorno social.

¿Qué es el acicalamiento social?

En la naturaleza y también en los hogares, los gatos suelen acicalarse entre sí utilizando su lengua, que posee pequeñas papilas de queratina capaces de actuar como un cepillo.

Este comportamiento es frecuente entre madres y crías, hermanos o gatos que conviven desde hace mucho tiempo. Además de ayudar a mantener limpio el pelaje, fortalece el vínculo entre los animales y favorece la convivencia dentro del grupo.

Cuando el destinatario de ese comportamiento es una persona, el objetivo ya no es la higiene, sino mantener ese mismo vínculo afectivo que el gato desarrolla con quienes considera cercanos.

También intercambian olores

Los especialistas señalan que el acicalamiento social cumple otra función importante: compartir señales olfativas.

Los gatos se reconocen entre sí principalmente por el olor, por lo que lamer o frotar su cuerpo contra personas, muebles u objetos les permite marcar aquello que consideran parte de su territorio y de su grupo social.

Por eso también es habitual que un gato se frote contra las piernas de su dueño o contra distintos objetos de la casa.

Un comportamiento que también los relaja

Además de reforzar los lazos sociales, lamer puede producir un efecto calmante en los gatos.

Los etólogos explican que este comportamiento ayuda a reducir el estrés y genera una sensación de tranquilidad, algo similar a lo que ocurre cuando realizan el conocido movimiento de «amasar» con sus patas sobre mantas, almohadas o incluso sobre sus dueños.

No todos los gatos lo hacen

Los expertos recuerdan que no todos los felinos desarrollan este comportamiento de la misma manera.

Factores como la edad en la que fueron separados de su madre, la convivencia con otros gatos o su propia personalidad pueden influir en que un gato lama con frecuencia a sus dueños o nunca lo haga.

Sin embargo, la ausencia de este gesto no significa que el animal tenga un vínculo menos fuerte con su familia. Cada gato expresa la confianza y el afecto de una forma diferente.

Fuente: elEconomista.es

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