Los mordisquitos suaves de los perros pueden expresar afecto, juego o tensión
El veterinario Pancho Cavero explica que los pequeños mordiscos pueden formar parte de la comunicación canina desde las primeras semanas de vida. Para comprender su significado, es necesario observar la postura corporal y el contexto. Un perro relajado puede estar jugando, mientras que uno rígido necesita espacio.

Los pequeños mordiscos que algunos perros dan a sus dueños pueden ser una forma de comunicación, según explica el veterinario Pancho Cavero en declaraciones recogidas por OKdiario. Su significado depende de la situación y de las señales corporales que acompañan el gesto.
Aunque pueden aparecer durante una interacción afectuosa o como una invitación al juego, también pueden relacionarse con la búsqueda de atención o la liberación de tensión. Por eso, observar cómo se encuentra el animal resulta fundamental para interpretar su conducta.
Una conducta que comienza en las primeras semanas
Cavero señala que los perros utilizan pequeños mordiscos desde sus primeras semanas de vida para relacionarse, jugar y fortalecer vínculos con otros animales. Se trata de una forma de interacción que puede mantenerse cuando llegan a la edad adulta.
Que un perro mordisquee suavemente una mano no permite, por sí solo, determinar qué quiere expresar. El momento en que lo hace, la intensidad y su comportamiento general ayudan a comprender mejor la interacción.
La postura corporal ayuda a interpretar el gesto
Cuando el animal presenta una postura relajada y una mirada tranquila, los mordisquitos pueden formar parte de un encuentro amistoso. En esas circunstancias, el gesto puede estar relacionado con el juego o con la búsqueda de cercanía.
En cambio, si el perro está rígido, nervioso o incómodo, conviene respetar su espacio y evitar el contacto en ese momento. La suavidad del mordisco debe valorarse junto con esas otras señales, sin asumir automáticamente que se trata de una muestra de afecto.
Las manos no deberían convertirse en juguetes
Entre las recomendaciones recogidas en el artículo aparece la de evitar utilizar las manos como juguetes desde las primeras etapas de vida. Esa costumbre puede favorecer que el perro incorpore los mordiscos como una manera habitual de jugar con las personas.
Como alternativa, se pueden ofrecer mordedores, peluches o cuerdas destinados al juego. Estos objetos permiten dirigir la interacción hacia elementos diferentes de las manos y establecer una rutina de juego más adecuada.
En los cachorros también influye el cambio de dientes
Durante los primeros meses, los mordisqueos también pueden estar relacionados con las molestias de las encías durante el cambio de dientes. Esa circunstancia añade otro motivo para interpretar la conducta teniendo en cuenta la edad del animal.
Distinguir entre un mordisco leve y uno intenso, observar la postura corporal y respetar las señales de incomodidad ayuda a mejorar la convivencia. Comprender lo que el perro expresa requiere prestar atención al conjunto de su comportamiento.
Fuente: okdiario