Tras casi un cuarto de siglo de negociaciones intermitentes y tensiones diplomáticas, el tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur parece haber encontrado finalmente la luz al final del túnel. El giro decisivo se produjo esta semana, cuando Bruselas logró vencer las resistencias de Italia mediante una serie de concesiones estratégicas dirigidas a proteger y compensar a sus productores agrícolas.

El cambio de postura de Italia y las concesiones de Bruselas

Hasta hace pocos días, el gobierno de Giorgia Meloni se mantenía en una posición ambivalente, presionada por el potente sector agropecuario italiano y la influyente organización Coldiretti. Sin embargo, la Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, presentó una propuesta económica contundente: un paquete de 45.000 millones de euros destinados a la Política Agrícola Común (PAC).

Este fondo, que originalmente estaba previsto para una revisión a medio plazo, se adelantará para estar disponible desde 2028. Además, se han propuesto medidas específicas para reducir los costos de producción, como la suspensión temporal de aranceles a la importación de fertilizantes (urea y amoníaco), una de las demandas históricas de Roma para garantizar la competitividad de sus cultivos frente a los productos sudamericanos.

Cláusulas espejo y reciprocidad: las nuevas reglas del juego

Uno de los puntos más críticos de la negociación ha sido la exigencia de las llamadas «cláusulas espejo». Estas normas buscan garantizar que los productos que ingresen a Europa desde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay cumplan con los mismos estándares sanitarios, ambientales y de bienestar animal que se exigen a los productores europeos.

Bruselas se ha comprometido a intensificar los controles sobre el uso de pesticidas prohibidos en la UE, asegurando que no se produzca una competencia desleal. Con este blindaje normativo, Italia ha dado señales claras de que votará a favor, lo que permitiría alcanzar el umbral del 55% de los Estados miembros (que representen el 65% de la población europea) necesarios para la aprobación del pacto.

El bloque de rechazo: Francia, Irlanda y Hungría

A pesar del avance con Italia, el acuerdo no cuenta con unanimidad. Francia continúa liderando la resistencia, con el presidente Emmanuel Macron bajo la presión de masivas protestas de agricultores que consideran el tratado un «riesgo existencial». A este bloque se han sumado Irlanda y Hungría, quienes denuncian que la apertura de mercados para la carne vacuna y el azúcar sudamericano perjudicará gravemente a sus economías rurales. No obstante, sin el peso de Italia, estos países podrían quedar aislados y sin fuerza suficiente para vetar el proceso en el Consejo Europeo.

Hacia la firma en Asunción

Con el respaldo italiano prácticamente asegurado, la agenda diplomática se acelera. Se prevé que la firma oficial del acuerdo pueda concretarse este lunes 12 de enero en Asunción, Paraguay, país que ostenta la presidencia pro tempore del Mercosur. De ratificarse, se daría nacimiento a una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, integrando un mercado de más de 700 millones de personas y representando un PBI conjunto de aproximadamente 22 billones de dólares.


Fuentes

  1. Ámbito Financiero: La Unión Europea cedió a los pedidos de Italia y quedó a un paso de cerrar el acuerdo con el Mercosur
  2. Infobae: La UE propone desbloquear 45.000 millones de euros para calmar protestas agrícolas
  3. El País: Bruselas ofrece concesiones a Italia y al sector agrícola para asegurar la aprobación del pacto
  4. Uypress / ANSA: El acuerdo Unión Europea-Mercosur más cerca: Italia vota a favor con garantías
  5. Swissinfo: La UE espera firmar «pronto» el acuerdo comercial con Mercosur ante los avances con Italia
  6. ABC Color: UE apura el pacto con Mercosur: estas son las concesiones al agro europeo
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