La sequía pone en riesgo una central nuclear y obliga a Rumanía a tomar una medida sin precedentes

Las autoridades rumanas implementan un plan de emergencia para garantizar el suministro de agua a la central nuclear de Cernavodă, afectada por la histórica sequía que redujo el caudal del río Danubio. La planta genera cerca del 20 % de la electricidad del país.

La prolongada falta de lluvias y las altas temperaturas obligaron a Rumanía a poner en marcha un operativo de emergencia para proteger el funcionamiento de la central nuclear de Cernavodă, considerada una de las principales fuentes de electricidad del país.

La disminución del caudal del río Danubio puso en riesgo el abastecimiento de agua necesario para refrigerar los reactores, una condición indispensable para mantener la planta en funcionamiento.

Una maniobra de ingeniería para elevar el nivel del río

Como parte del plan, las autoridades proyectan hundir varias barcazas cargadas con piedras en un sector del Danubio con el objetivo de modificar el flujo del agua y aumentar el nivel del río en las cercanías de la central.

Antes de esta medida también se realizaron explosiones controladas para intentar redirigir un mayor caudal hacia la planta, aunque los resultados fueron limitados y obligaron a buscar nuevas soluciones.

La central ya sufrió el impacto de la sequía

La escasez de agua provocó la desconexión de uno de los reactores de Cernavodă, situación que incrementó la preocupación del Gobierno ante la posibilidad de una reducción aún mayor en la capacidad de generación eléctrica.

Si el segundo reactor también dejara de operar, el país enfrentaría un escenario complejo debido a la importancia estratégica que tiene la energía nuclear dentro de su sistema eléctrico.

El Gobierno analiza nuevas medidas

Las autoridades no descartan ampliar las obras hidráulicas si la sequía persiste durante las próximas semanas. El objetivo es asegurar un caudal suficiente para garantizar la refrigeración de la central y evitar interrupciones en el suministro de energía.

Aunque Rumanía cuenta con otras fuentes como la energía hidroeléctrica, el gas natural y las energías renovables, ninguna puede reemplazar de manera inmediata la estabilidad que aporta la generación nuclear al sistema.

Un desafío que refleja los efectos del clima extremo

El caso de Rumanía evidencia cómo los fenómenos climáticos extremos comienzan a impactar infraestructuras estratégicas para el abastecimiento energético. La reducción del caudal de los ríos, impulsada por las altas temperaturas y la sequía prolongada, representa un desafío creciente para numerosos países europeos que dependen del agua para producir electricidad.

Fuente: as

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