La propuesta alemana que convierte las contraventanas en una fuente de energía
El fabricante alemán EHRET presentó SolarSlide, un sistema de contraventanas corredizas con células fotovoltaicas. Además de proteger los interiores de la radiación solar, permite generar electricidad desde la fachada.

Una contraventana puede proteger una habitación del sol y, al mismo tiempo, producir electricidad. Esa es la propuesta de SolarSlide, el sistema de hojas corredizas con células fotovoltaicas presentado por el fabricante alemán EHRET.
El desarrollo incorpora generación energética en un elemento de protección exterior. Así, ofrece una alternativa para aprovechar las fachadas, especialmente en edificios donde el espacio disponible en el tejado es limitado.
Protección solar y electricidad en un mismo elemento
El sistema intercepta la radiación antes de que atraviese los cristales. Esa protección exterior ayuda a reducir la entrada de calor y puede disminuir la necesidad de utilizar aire acondicionado.
A la vez, las células fotovoltaicas transforman parte de la luz recibida en electricidad. La propuesta combina el calor que se evita dentro de la vivienda con la energía que se genera en la fachada.
El efecto sobre la temperatura interior y el consumo dependerá de las condiciones de cada instalación. El material presentado no aporta una cifra concreta de ahorro doméstico.
Cómo están fabricadas las contraventanas
Las hojas móviles utilizan una estructura de vidrio-vidrio que encapsula células solares monocristalinas. Su diseño busca integrar la tecnología fotovoltaica en la protección de las ventanas.
Según la documentación técnica citada, la superficie puede superar los 140 vatios pico por metro cuadrado. Esa cifra expresa una potencia nominal y no una producción constante durante todo el día.
Cada panel puede fabricarse con dimensiones de hasta cuatro metros cuadrados. Además, los distintos acabados y colores permiten adaptar su apariencia al diseño de la fachada.
Dos versiones para conectar la instalación
La versión estándar está diseñada para conectarse a un inversor central. Puede funcionar como una ampliación de una instalación fotovoltaica ya existente en la vivienda.
La versión avanzada incorpora un microinversor en la propia contraventana. Ese dispositivo convierte la corriente continua generada por las células en corriente alterna directamente en la fachada.
Esta segunda configuración facilita un planteamiento modular. La elección entre ambas versiones dependerá de cómo se organice la instalación eléctrica y solar del edificio.
El almacenamiento requiere baterías independientes
Las contraventanas generan electricidad, pero no la almacenan por sí mismas. La energía producida puede consumirse en ese momento o volcarse a la red mediante la conexión correspondiente.
Para conservarla y utilizarla durante la noche, hacen falta baterías externas independientes. Ese equipamiento debe considerarse aparte del sistema de hojas fotovoltaicas.
La distinción importa al evaluar el proyecto completo. Incorporar generación solar en las ventanas no significa disponer automáticamente de una reserva de energía cuando deja de haber sol.
Las fachadas ofrecen otra superficie para el autoconsumo
En los bloques de pisos, los tejados suelen compartirse entre vecinos y otros usos, como equipos de climatización y antenas. Esa disponibilidad limitada puede dificultar la incorporación de paneles.
SolarSlide plantea aprovechar superficies verticales de la fachada mediante elementos que también cumplen una función arquitectónica. Las ventanas pasan así a formar parte de las posibilidades de generación del edificio.
La orientación de cada fachada condicionará las horas de exposición solar. Por eso, el potencial de una instalación puede variar incluso entre distintas caras de un mismo inmueble.
El rendimiento y el precio definirán su viabilidad
La producción real dependerá de la ubicación geográfica, las sombras del entorno y la posición de las contraventanas. Al tratarse de hojas móviles, su uso cotidiano también influye en la exposición de las células.
La evaluación económica exige comparar el precio del sistema con el coste de instalar una contraventana convencional y paneles solares tradicionales. El texto no informa un precio ni un plazo de recuperación de la inversión.
La propuesta amplía las formas de aprovechar el sol en los edificios. Su utilidad concreta dependerá de que la protección solar, la generación eléctrica y el coste encajen con las condiciones de cada vivienda.
Fuente: EL ESPAÑOL