La presión por parecer felices en redes puede aumentar la sensación de insuficiencia

La psicóloga Ángela Fernández advierte que comparar la vida cotidiana con publicaciones seleccionadas puede generar la impresión de que todos están bien menos uno mismo. En una entrevista con AS, defiende una visión del bienestar que también incluya incertidumbre, días difíciles y emociones incómodas.

Foto: Diario as

Las redes sociales pueden alimentar la sensación de que deberíamos mostrar una vida feliz, incluso cuando atravesamos dificultades, según explica la psicóloga Ángela Fernández. La comparación entre la experiencia cotidiana y las publicaciones de otras personas puede generar la impresión de que todos están bien menos uno mismo.

En una entrevista con AS, la especialista señala que las imágenes de viajes, celebraciones y logros muestran una parte seleccionada de la vida. Las dudas, los conflictos y los momentos difíciles suelen tener mucha menos presencia en ese escaparate.

Comparar la vida real con una imagen seleccionada

Fernández plantea que el problema aparece cuando esas publicaciones se convierten en una referencia para evaluar cómo debería ser nuestra propia vida. Al observar principalmente momentos positivos, resulta más fácil interpretar las dificultades personales como una señal de estar quedándose atrás.

“Las redes no nos obligan a estar felices, pero sí que contribuyen a que sintamos que deberíamos parecerlo”, sostiene la psicóloga. Su reflexión distingue entre lo que una persona siente y la imagen que cree que debe presentar ante los demás.

El bienestar también incluye días difíciles

La autora de Está bien no estar bien. Cómo dejar de pelearte con tus emociones y vivir en paz cuestiona que el bienestar se transforme en una exhibición permanente de felicidad.

Desde su perspectiva, una vida emocionalmente saludable también permite atravesar incertidumbre, malestar y emociones incómodas. Pretender que todo parezca perfecto puede añadir presión a experiencias que ya resultan difíciles.

La autoexigencia pesa especialmente entre los jóvenes

Fernández identifica entre los jóvenes una presión creciente por responder a distintas expectativas. En consulta observa cómo el perfeccionismo y la autoexigencia pueden acompañar esa necesidad de estar a la altura.

La especialista cuestiona que se espere una imagen personal impecable en un mundo que está lejos de ser perfecto. Su planteamiento invita a revisar las expectativas con las que cada persona juzga su propia experiencia.

Detrás de cada publicación hay más historia

Para Fernández, el reto consiste en recordar que ninguna publicación muestra toda la realidad de quien la comparte. Una fotografía de una celebración o un logro puede coexistir con preocupaciones que permanecen fuera de la pantalla.

Mantener presente esa diferencia permite situar lo que vemos en su contexto. Los momentos felices forman parte de la vida, al igual que los conflictos y las dudas que rara vez aparecen en las publicaciones.

Fuente: Diario as

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