La NASA activa la cámara del telescopio Nancy Roman rumbo a 1,5 millones de kilómetros
La NASA activó el Instrumento de Campo Amplio del telescopio Nancy Grace Roman mientras el observatorio viaja hacia el punto L2, ubicado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Su cámara podrá observar extensas regiones del cielo infrarrojo con una resolución comparable a la del Hubble.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman completó una prueba decisiva a casi tres semanas de su lanzamiento. La NASA activó su cámara infrarroja de 300 megapíxeles y comprobó los sistemas iniciales del coronógrafo.
La prueba todavía no representa un descubrimiento astronómico, pero confirma que los principales dispositivos científicos del observatorio responden correctamente en el espacio.
Los ingenieros continuarán alineando la óptica, ajustando el enfoque y verificando cada detector antes del inicio de las observaciones científicas.
Un viaje de tres meses hacia el punto L2
El observatorio despegó el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
Roman recorre una trayectoria de aproximadamente tres meses hacia el segundo punto de Lagrange entre el Sol y la Tierra, conocido como L2 y situado a unos 1,5 millones de kilómetros del planeta.
Desde esa posición mantendrá al Sol, la Tierra y la Luna en una misma dirección, lo que protegerá sus instrumentos de la radiación y facilitará la estabilidad térmica necesaria para observar el universo infrarrojo.
La cámara principal comenzó a recibir luz
El encendido del Instrumento de Campo Amplio, conocido como WFI, confirma que el telescopio ya puede recibir luz estelar mediante su principal sistema de observación.
Las señales obtenidas durante esta etapa no son todavía imágenes científicas terminadas. Los técnicos deberán probar la guía fina del telescopio, alinear la óptica y medir la respuesta individual de los detectores.
La NASA espera publicar las primeras imágenes científicas del observatorio a comienzos de 2027.
Una cámara infrarroja de 300 megapíxeles
El WFI cuenta con 18 detectores infrarrojos y una resolución total de 300 megapíxeles. Su superficie de captación tiene un tamaño similar al de la pantalla de una computadora portátil.
Cada imagen abarcará una región del cielo con un tamaño aparente superior al de la Luna llena, pero conservará una definición angular comparable a la alcanzada por el telescopio espacial Hubble.
Esta combinación permitirá estudiar grandes extensiones del universo sin perder el nivel de detalle necesario para observar estrellas, galaxias lejanas, explosiones cósmicas y sistemas planetarios.
El frío permite detectar señales débiles
Antes de activar los detectores, la NASA mantuvo el instrumento durante diez días a una temperatura de −65 °C para eliminar agua y otros residuos que pudieran haberse adherido antes del lanzamiento.
El 11 de septiembre, los controladores apagaron el calentador del WFI y esperaron hasta que el sistema alcanzara los −143 °C para encender los sensores infrarrojos.
Posteriormente, los detectores descendieron hasta una temperatura operativa cercana a −183 °C. El frío reduce el ruido térmico que podría ocultar la débil luz procedente de galaxias antiguas o planetas fuera del Sistema Solar.
Un espejo similar al del Hubble
Roman dispone de un espejo principal de 2,4 metros, de dimensiones comparables al utilizado por el Hubble. Sin embargo, su amplio campo visual le permitirá reunir grandes mapas del cielo con mayor rapidez.
El observatorio detectará longitudes de onda infrarrojas que no pueden ser vistas por el ojo humano y que resultan difíciles de estudiar desde la superficie terrestre.
La atmósfera bloquea parte de esa radiación y genera un brillo que dificulta la detección de señales tenues. Roman evitará ambos obstáculos al operar en el espacio.
Investigará la energía oscura y otros planetas
La capacidad del telescopio permitirá cartografiar la distribución de la materia en grandes volúmenes del universo y estudiar cómo cambió la expansión cósmica con el paso del tiempo.
Estas observaciones podrían aportar nuevas pistas sobre la energía oscura, el fenómeno que aparentemente impulsa la expansión acelerada del universo.
La misión también elaborará un censo de planetas que orbitan otras estrellas y producirá información que podrá utilizarse en investigaciones futuras.
El coronógrafo buscará observar exoplanetas
El segundo instrumento del observatorio es un coronógrafo diseñado para demostrar una tecnología de observación directa de exoplanetas. Su función será bloquear el resplandor de una estrella para revelar la luz mucho más tenue reflejada por un planeta cercano.
El sistema utiliza máscaras ópticas, sensores y espejos deformables para modificar el paso de la luz y reducir el brillo estelar que normalmente oculta a los planetas.
Las primeras pruebas confirmaron que el instrumento puede recibir instrucciones desde la Tierra y mover correctamente sus filtros, lentes, prismas y máscaras.
Continúan las calibraciones
El coronógrafo permanecerá durante cerca de 30 días en una etapa de descontaminación para eliminar posibles restos de agua o sustancias químicas acumulados en sus detectores.
Después comenzarán las calibraciones destinadas a determinar cuánto puede reducir el brillo de una estrella y cómo responde ante diferentes fuentes de luz.
Aunque funcionará principalmente como una demostración tecnológica, sus resultados podrían orientar el diseño de futuras misiones dedicadas a buscar planetas parecidos a la Tierra.
Una misión diseñada para durar una década
El telescopio continuará su trayecto hacia L2 mientras los equipos de la NASA avanzan con la verificación y calibración de todos sus sistemas.
La misión tiene una duración nominal de cinco años y un objetivo operativo de diez. La precisión del lanzamiento y de las primeras maniobras permitió ahorrar combustible.
Esa reserva podría prolongar el período de observación, siempre que los instrumentos y los demás sistemas del Nancy Grace Roman mantengan su rendimiento.
Fuente: Infobae