
La expansión pesquera de China acelera la crisis oceánica global
La pesca ilegal y destructiva amenaza ecosistemas marinos, biodiversidad y seguridad alimentaria
La gigantesca flota pesquera china, impulsada por subsidios estatales y un alcance global sin precedentes, está intensificando la sobreexplotación de los océanos, poniendo en grave riesgo la sostenibilidad de ecosistemas marinos, mercados pesqueros locales y la seguridad alimentaria de comunidades costeras en múltiples regiones del mundo. Esta situación no solo tiene dimensiones ambientales, sino también sociales y geopolíticas.
Un dominio creciente sobre las aguas internacionales
Un análisis reciente de organizaciones ambientales destaca que la flota industrial china representa una proporción enorme de la pesca en alta mar, con miles de barcos operando más allá de sus aguas territoriales. Según datos analizados entre 2022 y 2024, aproximadamente 57.000 embarcaciones de China llevaron a cabo cerca del 44 % de toda la actividad pesquera visible en el planeta, y 30 % del esfuerzo de pesca en aguas internacionales, acumulando millones de horas de actividad extractiva.
Esto coloca a China, junto con América Latina en algunas pesquerías específicas, como actor dominante en colosales zonas de pesca de recursos clave como el calamar gigante en el Pacífico Sudeste, donde su presencia se ha multiplicado en la última década.
Pesca ilegal, no regulada y destructiva (INDNR)
Organizaciones como la Environmental Justice Foundation (EJF) y el Outlaw Ocean Project han documentado prácticas que van desde la pesca dentro de aguas soberanas de otros países sin permiso, hasta capturas de especies protegidas, uso de artes prohibidas, desactivación de sistemas de rastreo y evasión de licencias.
En el Pacífico Sur, informes señalan que más del 98 % de la pesca de pota o calamar en alta mar ha estado en manos de buques con bandera china, una concentración enorme que presiona los recursos más allá de lo sostenible.
Además, en regiones como África Occidental, se ha observado que barcos chinos emplean métodos de arrastre de fondo destructivos, que destruyen hábitats marinos sensibles y deterioran la calidad del agua, afectando la pesca artesanal local y debilitando economías costeras.
Derechos humanos y prácticas laborales preocupantes
Los informes internacionales también han documentado violaciones de derechos humanos en buques pesqueros chinos, incluyendo retención de documentos, jornadas excesivas, violencia física y condiciones laborales degradantes. Estas prácticas agregan otra capa de gravedad a la crisis pesquera, combinando explotación laboral con daño ambiental.
Consecuencias ambientales en cadena
La pesca excesiva y no regulada tiene efectos más allá de la disminución de biomasa:
- Destrucción de hábitats marinos frágiles, como fondos oceánicos y arrecifes coralinos.
- Reducción de poblaciones de especies clave que sostienen cadenas tróficas completas.
- Impacto en especies no objetivo (captura incidental o bycatch), lo cual altera aún más los ecosistemas.
- Amenazas a comunidades que dependen de la pesca artesanal y de pequeños recursos costeros para su subsistencia.
Este tipo de impacto ambiental, a menudo menos visible que otros, avanza sin suficiente presión internacional o política, en parte porque perjudica principalmente a comunidades costeras y ecosistemas lejanos.
Geopolítica de la pesca: entre poder y seguridad
Algunos analistas incluso describen la pesca china como parte de una estrategia más amplia de proyección de poder marítimo. En ciertas zonas, barcos pesqueros operan acompañados o respaldados por guardacostas, lo cual genera tensiones con países vecinos y con flotas de pesca nacionales.
Esto se vuelve especialmente relevante en regiones donde los estados con menor capacidad técnica y financiera, como países de África, Asia o América Latina, enfrentan dificultades para monitorear y regular sus aguas, exponiéndolas a flotas con muchos más recursos.
Respuesta internacional y medidas para mitigar el problema
En el plano multilateral, la Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobó a fines de 2025 un Acuerdo sobre Subsidios a la Pesca, que prohíbe subsidios que incentivan la sobrepesca en alta mar e impulsa marcos más estrictos para gestionar la recuperación y sostenibilidad de los recursos pesqueros.
Organizaciones ambientales y activistas proponen, además:
- Prohibición global de pesca de arrastre de fondo, considerada de las técnicas más destructivas.
- Políticas para permitir que estados con pocos recursos retengan y vendan barcos pescadores ilegales (una forma de “corsarismo moderno”).
- Mayor transparencia en sistemas de rastreo y reporte obligatorio de actividad pesquera en alta mar.
Estas medidas buscan reducir los incentivos que sustentan la pesca ilegal y fomentar una pesca sostenible con reglas claras para todos.
La expansión pesquera china, aunque apoyada en parte dentro de sus propias aguas para restaurar stocks, opera de manera mucho más problemática en alta mar. El resultado es una combinación de explotación indiscriminada de recursos, prácticas no reguladas, impacto ecológico severo y desafíos para la justicia social, que exige respuestas coordinadas entre gobiernos, organismos internacionales y la sociedad civil.
Fuentes
- Infobae: https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2026/02/18/la-sobrepesca-ilegal-de-china-en-todo-el-mundo-amenaza-la-sostenibilidad-de-los-ecosistemas-marinos/?utm_source=chatgpt.com
- Asia Times: https://asiatimes.com/2026/02/time-to-put-china-on-the-hook-for-overfishing/?utm_source=chatgpt.com