La amenaza invisible: los nitazenos, opioides hasta 250 veces más letales que la heroína, arrasan Europa y EE. UU.


Emergencia sanitaria global

Una nueva clase de opioides sintéticos, los nitazenos, está generando alarma mundial debido a su extrema potencia y rápida expansión. Estos compuestos, hasta 250 veces más fuertes que la heroína, están involucrados en cientos de muertes anuales en Europa y Estados Unidos. Su origen se rastrea principalmente a China, y su distribución se ha facilitado por la creciente disponibilidad en mercados ilegales y su inclusión en drogas recreativas comunes como cocaína, ketamina, éxtasis y medicamentos falsificados como Xanax y Valium.


¿Por qué son tan peligrosos?

La letalidad de los nitazenos radica en su altísima potencia: una dosis minúscula puede ser fatal. Además, su presencia en el mercado es difícil de detectar, ya que no siempre aparecen en las pruebas toxicológicas estándar. Esto ha provocado un aumento de sobredosis no intencionales entre usuarios que desconocen que están consumiendo estas sustancias. Por ejemplo, en Londres, un lote contaminado con nitazenos resultó en 31 sobredosis en pocos días.


Europa y EE. UU.: focos de crisis

Estonia ha sido uno de los países más afectados, con los nitazenos involucrados en casi la mitad de las muertes por sobredosis desde 2023. En el Reino Unido, se han registrado más de 400 muertes relacionadas con estos opioides en 18 meses. En Estados Unidos, aunque las muertes por sobredosis disminuyeron en 2024, los nitazenos siguen siendo una amenaza creciente.


¿Cómo se distribuyen?

Los nitazenos se comercializan principalmente en línea, a menudo como «químicos de investigación» o en forma de polvo blanco. Su fácil acceso y bajo costo los han convertido en una alternativa atractiva para los traficantes, especialmente tras la interrupción del suministro de heroína debido a políticas como la prohibición del cultivo de amapola por parte del Talibán.


¿Qué se está haciendo?

Las autoridades sanitarias y de seguridad pública están tomando medidas para frenar la propagación de los nitazenos. Sin embargo, la falta de pruebas toxicológicas adecuadas y la rápida adaptación de los traficantes dificultan los esfuerzos de control. Expertos advierten que, si grandes organizaciones criminales adoptan su producción y distribución, Europa podría enfrentar una crisis de salud pública aún más grave que la provocada por el fentanilo.


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