Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú con el desafío de estabilizar el país y enfrentar un fuerte fenómeno de El Niño

La nueva presidenta de Perú comenzó su mandato con la promesa de devolver estabilidad política al país tras años de crisis institucional. Sin embargo, además de la inseguridad y la gobernabilidad, deberá afrontar el impacto de un posible fenómeno de El Niño de gran intensidad.

Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú con el compromiso de recuperar la estabilidad política luego de una década marcada por renuncias, destituciones presidenciales y una fuerte polarización. Tras imponerse por un estrecho margen en la segunda vuelta electoral, la líder de Fuerza Popular llega al poder con mayores condiciones de gobernabilidad gracias al nuevo Congreso bicameral y al respaldo legislativo obtenido por su partido.

Aunque durante la campaña puso el foco en la lucha contra la inseguridad y el fortalecimiento de la economía, uno de los mayores desafíos de su gestión podría provenir del clima.

El Niño aparece como la principal amenaza

Especialistas advierten que el próximo fenómeno de El Niño podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas, con riesgos de inundaciones, sequías y graves daños a la infraestructura del país.

Ante ese escenario, el Gobierno peruano ya declaró el estado de emergencia en una parte importante del territorio y el Congreso aprobó recursos adicionales para ejecutar obras preventivas.

Según estimaciones citadas en el informe, las pérdidas económicas podrían alcanzar los 16.000 millones de soles, afectando carreteras, puentes, redes de agua, energía, así como sectores clave como la agricultura y la pesca.

Una economía con fortalezas, pero también desafíos

Pese a la amenaza climática, Fujimori recibe una economía con indicadores favorables. El crecimiento económico supera el promedio regional y la inversión privada mantiene un comportamiento positivo, especialmente en el sector minero.

Sin embargo, analistas consideran que el nuevo Gobierno deberá controlar la inflación, mantener el equilibrio fiscal y combatir la minería ilegal para sostener ese desempeño.

Además, el Banco Central continuará desempeñando un papel clave para contener los posibles efectos económicos derivados del fenómeno climático.

El reto de equilibrar la política exterior

En el ámbito internacional, la nueva administración buscará fortalecer las relaciones con Estados Unidos sin descuidar los vínculos comerciales con China, principal socio económico de Perú.

Expertos sostienen que Lima deberá mantener un delicado equilibrio entre ambas potencias para preservar las inversiones y el comercio exterior, evitando que la rivalidad entre Washington y Pekín afecte los intereses del país.

Seguridad y relación con el Congreso

Durante la campaña, Fujimori prometió una política de mano dura contra la delincuencia y el crimen organizado, uno de los principales reclamos de la ciudadanía.

La presidenta también deberá gestionar su relación con el Congreso, donde su partido posee una importante representación, en un contexto donde diversos sectores reclaman diálogo y reconciliación tras años de enfrentamientos políticos.

Analistas advierten que la capacidad para construir consensos será determinante para evitar nuevos episodios de inestabilidad institucional.

Un mandato bajo fuerte expectativa

Después de varios intentos fallidos por alcanzar la presidencia, Keiko Fujimori inicia finalmente el gobierno para el que se preparó durante gran parte de su vida política.

Con una economía relativamente sólida, pero frente a desafíos como la inseguridad, el fenómeno de El Niño y la necesidad de recuperar la confianza ciudadana, su administración será observada de cerca tanto dentro como fuera de Perú. El verdadero desafío, coinciden los analistas, será transformar las promesas de campaña en resultados concretos para una sociedad que busca dejar atrás años de crisis política.

Fuente: CNN

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