Infantino impulsa un plan para abrir el Mundial a inversores privados y desata una fuerte polémica
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, impulsa un proyecto para reorganizar la gestión comercial de la Copa del Mundo mediante una nueva empresa que permitiría la participación de inversores privados. La iniciativa ya provocó el rechazo de la UEFA y abrió un intenso debate sobre el futuro del fútbol.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, impulsa un ambicioso proyecto para reorganizar la gestión comercial de la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes mediante la creación de una nueva empresa que administraría los derechos comerciales de ambas competiciones.
De acuerdo con información publicada por el diario británico The Times, la propuesta contempla la incorporación de inversores privados como accionistas minoritarios, mientras que las federaciones nacionales también recibirían una participación en la nueva estructura.
El plan contempla inversiones millonarias
Según la publicación, el proyecto prevé que entre un 20 % y un 30 % del capital de la nueva compañía sea adquirido por inversores privados, mientras que otro 20 % quedaría en manos de las 211 federaciones nacionales afiliadas a la FIFA.
Cada federación recibiría acciones valoradas en aproximadamente 20 millones de dólares, una cifra significativa para muchas asociaciones cuyos presupuestos anuales son inferiores a ese monto.
Además, el informe señala que, si Infantino es reelegido en 2027, asumiría el cargo de director ejecutivo (CEO) de la nueva empresa una vez concluya su mandato al frente de la FIFA.
Participación de empresas estadounidenses
La propia FIFA confirmó que el proyecto cuenta con el asesoramiento del banco JP Morgan y de la firma de inversiones Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Mientras JP Morgan actuaría como asesor financiero, Thrive Capital tendría la misión de reunir potenciales inversores interesados en participar del proyecto.
La UEFA rechaza la iniciativa
La propuesta generó una inmediata reacción de la UEFA, que manifestó su preocupación por considerar que el proyecto podría alterar la gobernanza tradicional del fútbol.
En un comunicado, el organismo europeo afirmó que «el alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar» y cuestionó la falta de transparencia sobre los posibles beneficiarios económicos de la operación.
La entidad también pidió a gobiernos, ligas, clubes, jugadores y federaciones nacionales analizar cuidadosamente las implicancias de la iniciativa.
La respuesta de la FIFA
Tras conocerse la información, la FIFA publicó un documento oficial en el que explicó que la nueva empresa, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), seguiría estando bajo el control del organismo rector del fútbol mundial.
Según la entidad, la FFE administraría las operaciones comerciales y la organización de eventos, mientras que la FIFA conservaría la autoridad exclusiva sobre las reglas, las competiciones, el calendario internacional y las decisiones deportivas.
El organismo aseguró además que el objetivo es captar 10.000 millones de dólares para fortalecer el desarrollo del fútbol a nivel global y reiteró que cualquier decisión deberá ser aprobada por las federaciones miembro.
Un debate que apenas comienza
Aunque la FIFA sostiene que mantendrá el control sobre las competencias y que la participación privada será minoritaria, el proyecto abrió un intenso debate sobre el modelo de gestión del fútbol internacional.
Mientras sus defensores consideran que permitirá obtener mayores recursos para financiar el crecimiento del deporte, sus críticos advierten sobre los riesgos de introducir intereses comerciales privados en el principal torneo del fútbol mundial.
Fuente: EL PAÍS