Hawái combate con drones e insectos un árbol invasor plantado hace 200 años

El guayabo de fresa llegó desde Brasil en 1825 y hoy ocupa unas 475.000 hectáreas del archipiélago. Investigadores probaron drones para distribuir un insecto que se alimenta exclusivamente de esta planta y reduce su expansión.

El guayabo de fresa llegó a Hawái procedente de Brasil en 1825 con la intención de aprovechar sus frutos como alimento.

Dos siglos después, se convirtió en una de las plantas invasoras más agresivas del archipiélago. Su expansión desplaza a la vegetación nativa y modifica la estructura de los bosques tropicales.

Investigadores estadounidenses probaron un sistema de control biológico que utiliza al Tectococcus ovatus, un insecto originario de Brasil.

Esta especie se alimenta exclusivamente del guayabo de fresa y provoca la formación de pequeñas agallas en sus hojas.

Las autoridades hawaianas aprobaron su introducción en 2012 como un método específico para debilitar la planta invasora.

Cómo funciona el control biológico

Los insectos se reproducen dentro de pequeñas bolitas que se colocan sobre las hojas del árbol.

Una vez que la planta queda colonizada, las agallas comienzan a extenderse por toda la copa sin nuevas intervenciones.

El método busca reducir la capacidad de crecimiento y expansión del guayabo sin recurrir a productos químicos.

La colonia se extendió a todos los árboles

En una zona de prueba de la isla de Hawái, los investigadores colocaron una colonia del insecto en 2017.

Cuatro años después, las agallas eran visibles en el 23,1% de los árboles fotografiados.

Para 2024, todos los guayabos de fresa observados en ese mismo lugar ya presentaban señales de colonización.

El bosque dificulta el trabajo manual

La distribución tradicional requiere que los equipos ingresen caminando en zonas cubiertas por vegetación densa.

La falta de senderos y las largas distancias dejan gran parte del territorio invadido fuera del alcance de los trabajadores.

Para superar este obstáculo, los científicos diseñaron un sistema montado en drones capaz de colocar desde el aire las bolitas que contienen los insectos.

Los drones reducen el tiempo un 77%

El ensayo fue realizado sobre 129 árboles de la Reserva Forestal Ola’a.

La aplicación manual mediante una pértiga consiguió colocar correctamente las bolitas en el 97,6% de los intentos, mientras el dron alcanzó el 86,6%.

Sin embargo, el sistema aéreo necesitó solamente 2,8 minutos por árbol, frente a los 12 minutos del método terrestre.

Más árboles colonizados desde el aire

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La mayor velocidad del dron produjo mejores resultados a largo plazo.

Después de doce meses, el insecto había colonizado el 63% de los árboles tratados desde el aire.

En los ejemplares atendidos mediante la pértiga, la tasa de colonización fue del 38%.

Drones más grandes para ampliar la cobertura

Los investigadores también desarrollaron sistemas capaces de transportar 16 y 54 unidades.

Los dispositivos, llamados Kūhualūlū, fueron comparados con el lanzamiento manual desde un helicóptero Hughes 500.

El dron consiguió colocar correctamente las bolitas en el 71,6% de los casos, mientras el helicóptero alcanzó el 68%.

Mayor precisión que un helicóptero

La distancia máxima entre el punto de lanzamiento y el objetivo fue de 2,83 metros con el dron.

En las operaciones realizadas desde el helicóptero, el margen llegó a 8,24 metros.

Los resultados muestran que los drones pueden distribuir el agente biológico con una precisión mayor y sin los costos de una aeronave tripulada.

Una invasión de 475.000 hectáreas

El guayabo de fresa ocupa alrededor de 475.000 hectáreas en Hawái.

Los autores calcularon que cubrir esa superficie mediante puntos separados por un kilómetro requeriría 4.750 lanzamientos.

Si la operación se realizara únicamente con un helicóptero, serían necesarias aproximadamente 92,5 horas de vuelo.

Una alternativa para las zonas remotas

Los investigadores concluyeron que el despliegue aéreo es más rápido y efectivo que la distribución terrestre tradicional.

En los lugares sin caminos, los drones aparecen además como la única alternativa viable para llevar el insecto hasta los árboles.

La estrategia busca frenar una invasión iniciada hace dos siglos y proteger los últimos espacios ocupados por la vegetación nativa de Hawái.

Fuente: okdiario

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