Esta cartita de amor tiene dos nombres, Manuel y Lucía, y el título es un amor sin fronteras. Luciana, Lucía o Luciana? Luciana ella es. Luciana le escribió una carta de amor a Manuel, y dice así, querido Manuel, no hablábamos el mismo idioma, no entendíamos lo que nos decíamos, pero nuestros ojos se comunicaban sin palabras y los mensajes iban directo al corazón.
¿Te acuerdas de aquel domingo de sol en el parque, en el Central Park? Yo estaba sentada en una banca, perdida en mis pensamientos, extrañando mi Uruguay, cuando apareciste tú con esa sonrisa tímida y esos ojos que me dijeron todos sin pronunciar una sola palabra que yo pudiera entender. Tú desde Rusia, yo desde Uruguay, dos almas perdidas en esta inmensa Nueva York, buscando ese sueño que llaman el sueño americano. Pero ese domingo encontramos algo mucho más valioso, nos encontramos el uno al otro.
Me hablaste en ruso y yo te respondí en español. Nos reímos de nuestra propia confusión, usamos las manos, las miradas, las sonrisas, y aunque nuestras palabras se perdían en el aire sin traducción, nuestros corazones se entendieron perfectamente desde el primer instante. Luego vinieron las clases de inglés, tú y yo como dos niños aprendiendo a hablar de nuevo, sólo para poder decirnos lo que ya sabíamos que nos amamos.
Tu inglés no era perfecto, ni el mío tampoco, pero servía, servía para que pudiéramos soñar juntos, planificar juntos, reírnos juntos. Pero la vida tenía otros planes para nosotros. Cuando me dijeron que te habían deportado, sentí que el mundo se detenía.
Corría a buscarte, pero ya era tarde, ya te habían llevado lejos de mí. No pude verte antes de que partieras, no pude abrazarte una última vez, no pude decirte adiós, y eso me mata, me mata Manuel, pensar que te fuiste sin saber cuánto te amo, sin que pudieras darte mi último abrazo, sin que pudiera prometerte en persona lo que te prometo ahora en esta carta. Voy a ir a buscarte, no sé cómo, no sé cuándo, pero te lo juro por todo lo que es sagrado, voy a encontrar la manera de verte, de abrazarte y de traerte de vuelta.
No voy a dejar de luchar, no me importa cuántos papeles tenga que llenar, cuántas puertas tenga que tocar, cuántos no tenga que escuchar, seguiremos intentando hasta que digan sí, porque lo que tenemos es más fuerte que cualquier frontera, es más fuerte que cualquier idioma, más fuerte que cualquier ley migratoria. Aprendimos inglés para entendernos, ahora voy a aprender lo que sea necesario para recuperarte, leyes, trámites, procesos, lo que sea, lo que haga falta. Te extraño un montón y hasta me duele respirar, pero no voy a permitir que esta separación sea permanente, esto es sólo temporal, es sólo una página triste de nuestra historia, pero no va a ser el final.
Espérame mi amor, no sé cuánto tiempo tomará, pero voy a llegar, voy a cruzar los océanos si es necesario, voy a mover montañas si hace falta. Esta carta te la envío a través de tu prima, esta es mi dirección, aquí me vas a encontrar, este es mi número telefónico y te pido por favor que estemos en contacto permanente y cuando finalmente estemos juntos de nuevo, ya nunca nos vamos a separar, te lo prometo, nunca más. Te amo Manuel, hoy, mañana y siempre.
Aunque estemos a miles de kilómetros de distancia, mi corazón es tuyo, Luciana. Qué hermosa cartita de amor, qué lindo, qué lindo, y esta es una historia que se repite con diferentes nombres y con diferentes nacionalidades en forma casi hasta permanente y más aún en estos últimos tiempos. Así es que para Luciana, que ella misma nos envió la carta, muchísimas gracias.
De verdad, muchísimas muchísimas gracias. Me quedó un dolorcito en el corazón porque me imaginé el momento en que te enteraste que lo habían deportado y fue una cosa de la noche a la mañana y que quedaste con ese dolor. ¿Qué hice acá post data? Nuestros ojos se comunicaban sin palabras y los mensajes iban directo al corazón.
No olvides eso nunca. ¡Ay, qué belleza, qué belleza, qué belleza!
Si quieres vivir este relato con la emoción de la voz original,
te invito a escucharlo en SoundCloud:
🎧 Escuchar audio original


