Estados Unidos prepara nuevas sanciones para aumentar la presión económica sobre Irán
El Gobierno de Donald Trump prevé sancionar a otra entidad bancaria y buscará el respaldo de las principales economías del G20. Washington también analiza medidas contra los países que continúan comprando petróleo iraní.

El Gobierno estadounidense planea anunciar esta semana sanciones contra otra entidad bancaria como parte de su estrategia para profundizar el aislamiento económico de Irán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, adelantó que Washington está dispuesto a recurrir a medidas financieras más severas si Teherán mantiene su actual postura.
Washington busca respaldo en el G20
Bessent participará en las reuniones del Grupo de los 20 en Asheville, Carolina del Norte, donde mantendrá encuentros individuales con representantes de varias de las principales economías y países en desarrollo.
El funcionario buscará sumar apoyo internacional a la estrategia estadounidense y fortalecer la presión sobre los sectores que permiten a Irán mantener sus operaciones comerciales.
Una ofensiva centrada en la economía
La administración de Donald Trump pretende trasladar el centro de su campaña contra Irán desde las acciones militares hacia el terreno económico.
La Casa Blanca prometió aplicar un denominado “Día D económico”, pese a que Teherán ya enfrenta desde hace décadas fuertes restricciones internacionales.
“Esto será violencia financiera si tenemos que hacerlo”, afirmó Bessent. Según el secretario, Estados Unidos ya identificó a las personas involucradas en las operaciones que busca detener.
Nuevos ataques elevan la tensión
El anuncio se produce mientras vuelven a intensificarse las hostilidades entre ambos países. Fuerzas estadounidenses atacaron lanzacohetes iraníes en el estrecho de Ormuz, en la primera operación de ese tipo registrada en la zona durante un mes.
Irán, por su parte, aseguró haber atacado instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
Esta combinación de sanciones y operaciones militares agrega nuevos desafíos a la estrategia de Washington, especialmente por los vínculos económicos que otras naciones mantienen con Teherán.
China queda en el centro de las negociaciones
Uno de los principales interrogantes es la posición que Estados Unidos adoptará frente a China, el mayor socio comercial iraní y principal comprador de su petróleo.
Bessent confirmó que conversará con sus homólogos chinos durante la reunión del G20. También advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluida la posibilidad de sancionar a Beijing por continuar adquiriendo productos iraníes.
El secretario rechazó que Washington evite confrontar a China por sus negocios con Teherán. Aseguró que esa interpretación es falsa y señaló que ambas potencias comparten ciertos objetivos frente a la crisis regional.
El estrecho de Ormuz concentra las preocupaciones
De acuerdo con Bessent, Estados Unidos y China coinciden en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz y evitar que Irán desarrolle un arma nuclear.
La vía marítima desempeña un papel fundamental en el comercio internacional de petróleo. Por ese motivo, su situación resulta clave para la ofensiva económica impulsada por Washington.
La continuidad de las compras chinas de crudo iraní representa, sin embargo, uno de los principales obstáculos para aislar económicamente a Teherán.
Washington actúa con cautela ante sus socios
El Departamento del Tesoro había presentado una propuesta que podía impedir el acceso al sistema financiero estadounidense de las sucursales de Banque Misr en Emiratos Árabes Unidos. La entidad es el segundo banco más grande de Egipto.
Finalmente, el Gobierno decidió no aplicar esa sanción. La medida reflejó la cautela estadounidense frente a la posibilidad de perjudicar a importantes socios comerciales vinculados con Irán.
China e India figuran entre los países cuyas relaciones económicas con Teherán dificultan los esfuerzos de Washington por ampliar el aislamiento financiero iraní.
Fuente: Infobae