Estados Unidos aún no logra un acuerdo sobre cómo enseñar el 11-S en las escuelas

Al menos 40 estados poseen normas o recomendaciones para abordar los atentados, pero no existe un criterio nacional sobre los contenidos, la edad adecuada ni el enfoque. Cerca de un tercio de la población estadounidense nació después del 11 de septiembre de 2001.

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las escuelas de Estados Unidos todavía no cuentan con un criterio uniforme para explicar uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente del país.

La mayoría de los estados incorporó el tema a sus programas educativos o actos conmemorativos, pero persisten diferencias sobre los contenidos, las edades y el enfoque que debe aplicarse.

El desafío aumenta porque cerca de un tercio de la población estadounidense nació después del 11-S. Para millones de estudiantes, los ataques son un hecho histórico que no forma parte de sus recuerdos personales.

Al menos 40 estados tienen alguna política

Un relevamiento de la agencia AP determinó que al menos 40 estados cuentan con alguna norma, recomendación o estándar educativo relacionado con el 11-S.

Dentro de ese grupo, 25 estados exigen o contemplan una enseñanza específica sobre los atentados, mientras que otros 13 incluyen el tema de forma opcional.

Algunas jurisdicciones no establecen clases concretas, pero sí recomiendan ceremonias escolares, minutos de silencio y otras actividades conmemorativas.

No existe un programa nacional uniforme

La inclusión del 11-S en los programas no significa que todos los alumnos reciban la misma información.

En algunos estados, los atentados se estudian detalladamente dentro de las materias de Historia o Estudios Sociales. En otros, apenas aparecen como parte de unidades más amplias sobre conflictos internacionales, terrorismo o seguridad nacional.

Jeremy Stoddard, profesor de Educación de la Universidad de Wisconsin, explicó que durante la década posterior a los ataques la mayoría de los estados ni siquiera los mencionaba expresamente en sus estándares.

El paso del tiempo cambió su enseñanza

Con el transcurso de los años, el 11-S comenzó a ser considerado un acontecimiento histórico establecido y no solamente una experiencia reciente o traumática.

Este cambio facilitó su incorporación en los programas educativos, pero también abrió preguntas sobre la manera de presentarlo a alumnos que no habían nacido cuando ocurrieron los atentados.

Los docentes deben explicar desde los hechos básicos hasta las consecuencias militares, sociales, políticas y legales que se extendieron durante las décadas posteriores.

Los enfoques cambian según el estado

Alabama incluye el 11-S dentro del estudio de la participación militar estadounidense en conflictos internacionales desde 1980, incluso para estudiantes de primaria.

Texas lo aborda dentro de la historia contemporánea y lo relaciona con el denominado “terrorismo islámico radical”, según el relevamiento de AP.

Otros estados adoptan una perspectiva más amplia y analizan tanto las causas como las consecuencias internas y externas de los ataques.

Discriminación, guerras y seguridad nacional

Colorado recomienda estudiar el aumento de la discriminación contra comunidades de origen mediooriental después de los atentados.

En Nuevo México, los programas pueden incluir las guerras posteriores, las nuevas leyes de seguridad, la prisión de Guantánamo y los abusos registrados en Abu Ghraib.

California, Florida, Nueva Jersey y Dakota del Norte también contemplan debates sobre el equilibrio entre seguridad nacional y libertades civiles.

La discusión supera las diferencias políticas

Los distintos enfoques no responden siempre a la orientación política de cada estado.

Jurisdicciones gobernadas por sectores ideológicamente opuestos coinciden en la necesidad de analizar cómo las decisiones adoptadas después del 11-S afectaron los derechos individuales y la política exterior.

El debate central no es solamente qué ocurrió, sino también qué cambió en Estados Unidos y en el resto del mundo como consecuencia de los ataques.

Las familias temen que la historia sea olvidada

Los familiares de las víctimas advierten que excluir el 11-S de las aulas podría provocar que las nuevas generaciones pierdan el vínculo con lo sucedido.

Gordon Felt, hermano de Edward Felt, una de las víctimas del vuelo 93, sostuvo que utilizar palabras imperfectas para explicar los atentados es menos grave que omitir por completo esa historia.

Para Felt, el mayor temor de las familias es que el episodio desaparezca progresivamente de la memoria colectiva del país.

Los alumnos necesitan explicaciones básicas

Muchos profesores reciben actualmente a estudiantes que apenas reconocen la expresión “9/11” y desconocen los acontecimientos principales de aquella jornada.

Megan Jones, responsable educativa del Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre, explicó que años atrás los docentes temían reabrir recuerdos traumáticos entre sus alumnos.

Ahora enfrentan una situación diferente: deben enseñar la tragedia a jóvenes que la perciben como un episodio distante y ayudarlos a comprender su influencia sobre el mundo actual.

El memorial refuerza sus programas educativos

El Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre promueve visitas escolares, capacitaciones para docentes y materiales adaptados a diferentes edades.

Según AP, sus programas educativos recaudaron más de 25 millones de dólares durante este año.

Estas iniciativas buscan aportar información histórica, testimonios personales y herramientas pedagógicas para evitar que la enseñanza quede reducida a imágenes de los ataques.

Tampoco hay acuerdo sobre la edad adecuada

Otro punto de discusión es el momento en que los niños deberían comenzar a estudiar el 11-S.

Luisiana incorporó el tema desde el segundo grado. Su superintendente educativo, Cade Brumley, sostuvo que los alumnos deben comprender desde pequeños que existen amenazas contra la libertad y que la respuesta colectiva también forma parte de la historia nacional.

Arizona adoptó una posición diferente y limitó la enseñanza obligatoria a los cursos comprendidos entre séptimo y duodécimo grado.

El impacto emocional preocupa a los docentes

El senador de Arizona John Kavanagh defendió la decisión de excluir a los alumnos más pequeños de una exposición detallada a la tragedia.

Según explicó, el objetivo es protegerlos de los aspectos más duros de los atentados y garantizar, al mismo tiempo, que los estudiantes mayores conozcan y recuerden lo ocurrido.

La búsqueda de ese equilibrio obliga a los docentes a seleccionar cuidadosamente imágenes, testimonios y explicaciones según la edad de cada grupo.

Una memoria que entra en una nueva etapa

Al cumplirse 25 años de los atentados, el debate ya no se concentra únicamente en determinar si el 11-S debe formar parte de la educación estadounidense.

La discusión ahora pasa por decidir cómo contar lo ocurrido, qué consecuencias incluir y desde qué edad presentar los aspectos más dolorosos de la tragedia.

Mientras desaparece la memoria directa entre los estudiantes, las escuelas adquieren una responsabilidad cada vez mayor en la preservación histórica del 11 de septiembre de 2001.

Fuente: Infobae

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