El protocolo que puede salvar a un militar durante una crisis de estrés

Cerca de 800 militares españoles desplegados en Eslovaquia reciben formación para reconocer y controlar el estrés de combate. El protocolo RESET permite ayudar en pocos minutos a un compañero bloqueado y facilitar su reincorporación a la misión.

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El protocolo que puede salvar a un militar durante una crisis de estrés

Mirada perdida, confusión, sudoración, temblores y dificultad para reaccionar son algunos de los síntomas que puede experimentar un militar ante una situación de estrés agudo.

Durante una operación real, ese bloqueo puede poner en peligro al soldado afectado, a sus compañeros y el cumplimiento de la misión.

Para responder ante estas situaciones, los militares españoles desplegados en Eslovaquia reciben formación psicológica destinada a controlar las reacciones provocadas por el combate.

El mayor despliegue español en el exterior

España mantiene en Eslovaquia cerca de 800 militares y más de 200 vehículos de diferentes características.

Se trata del mayor despliegue internacional de las Fuerzas Armadas españolas y forma parte de la estrategia de disuasión de la OTAN en su flanco oriental.

La misión también permite evaluar la capacidad de las fuerzas aliadas para reaccionar y desplegarse rápidamente ante una posible amenaza.

La mente como parte de la preparación militar

El capitán psicólogo militar David Martínez explicó que el estrés puede reducir la capacidad de juicio y dificultar la toma de decisiones durante una operación.

Cuando un combatiente deja de evaluar correctamente lo que ocurre a su alrededor, aumenta el riesgo de cometer errores que pueden afectar a toda la unidad.

Por ese motivo, la preparación psicológica se incorpora como un elemento más del entrenamiento, junto con la formación física, táctica y técnica.

Los mandos reciben formación especializada

El trabajo desarrollado en Eslovaquia se concentra inicialmente en los mandos, quienes posteriormente transmiten los conocimientos a los militares bajo su responsabilidad.

Este sistema busca aumentar la confianza en los superiores y fortalecer la cohesión de los equipos durante los momentos de mayor tensión.

La formación permite reconocer y normalizar las reacciones de estrés propias y de los compañeros, evitando que sean interpretadas como una señal de debilidad.

El estrés puede reducir los sentidos

El organismo necesita mantenerse alerta ante una amenaza, pero una activación excesiva puede afectar capacidades fundamentales para el combate.

Cuando el ritmo cardiaco supera determinados niveles, que pueden situarse entre las 115 y las 145 pulsaciones, pueden disminuir la visión, la audición y la capacidad para tomar decisiones.

La autorregulación ayuda a reducir esa respuesta y permite que el militar vuelva a concentrarse en las tareas que debe cumplir.

Rutinas para recuperar la concentración

Movimientos repetitivos, técnicas de respiración y rutinas previamente ensayadas pueden ayudar al cerebro a recuperar el control.

El capitán Martínez compara este procedimiento con los gestos que algunos deportistas repiten antes de una acción decisiva para mantener la concentración.

Estas técnicas resultan especialmente importantes antes de una misión, cuando pueden aparecer insomnio, ansiedad o pensamientos intrusivos.

Los cinco pasos del protocolo RESET

Cuando la autorregulación no resulta suficiente, los militares pueden aplicar un procedimiento de cinco pasos para ayudar a un compañero que atraviesa un episodio de estrés agudo.

  • Reconocer: comprobar si el militar tiene una lesión física o presenta síntomas de bloqueo emocional.
  • Enlazar: captar su atención mediante el contacto visual y frases breves de apoyo.
  • Sondear: formular preguntas sencillas para activar nuevamente la parte racional del cerebro.
  • Explicar: comunicar de manera clara qué ocurrió y qué se hará a continuación.
  • Tarea: darle una orden sencilla que pueda cumplir inmediatamente.

Gritar o zarandear puede empeorar la situación

Los especialistas desaconsejan gritar, sacudir o sobrecargar de instrucciones al militar afectado.

Estas reacciones pueden aumentar su confusión y dificultar todavía más la recuperación de la capacidad de respuesta.

La intervención debe realizarse con mensajes simples, contacto directo y una secuencia previamente practicada por toda la unidad.

Recuperar la sensación de control

La última etapa del protocolo consiste en asignar al soldado una tarea concreta y fácil de ejecutar.

Cumplir esa orden puede ayudarlo a recuperar la sensación de control, reconectarse con el entorno y reintegrarse progresivamente a la misión.

Todo el procedimiento puede completarse en poco más de un minuto cuando los pasos han sido correctamente interiorizados.

Una herramienta contra las secuelas posteriores

Anteriormente, un soldado bloqueado era retirado inmediatamente hacia una zona de retaguardia. El nuevo enfoque intenta recuperarlo en el lugar cuando su estado lo permite y no presenta lesiones.

Según los estudios citados por los responsables de la formación, volver a realizar tareas después del episodio también podría disminuir el riesgo de desarrollar estrés postraumático.

La preparación psicológica busca proteger la vida durante la operación y reducir las consecuencias emocionales que pueden permanecer después del despliegue.

Fuente: ABC

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