El escudo subterráneo: cómo Irán usa sus montañas para proteger su programa nuclear

infobae

Geografía estratégica y defensa natural
Irán ha convertido sus montañas en una fortaleza para resguardar sus instalaciones nucleares. Más de la mitad del país está dominado por sistemas montañosos como los Zagros y Elburz, que brindan un escudo natural ideal para ocultar infraestructuras clave. Esta geografía ha sido fundamental para que Irán pueda desarrollar y proteger su programa atómico frente a ataques externos.

Fordow: la planta bajo tierra casi impenetrable
La instalación de Fordow, cerca de Qom, está enterrada a más de 80 metros bajo una montaña, haciéndola prácticamente invulnerable a bombardeos convencionales. Descubierta en 2009, Fordow es símbolo del secretismo y la estrategia defensiva iraní.

Natanz: resiliencia ante sabotajes
Natanz es el centro neurálgico del enriquecimiento de uranio. Tras sufrir ataques cibernéticos como Stuxnet y sabotajes físicos, Irán fortaleció su protección construyendo complejos subterráneos que garantizan la continuidad del programa nuclear.

Arak: un reactor protegido y desactivado
El reactor de agua pesada de Arak, capaz de producir plutonio, está desactivado pero permanece protegido en una zona montañosa y alejada. Recientemente fue objeto de ataques para evitar su reactivación.

Una red estratégica para asegurar la continuidad
La dispersión y el blindaje geográfico aseguran que, aun si una instalación es destruida, otras puedan seguir operando. La geografía montañosa se convierte así en un aliado clave para Irán, permitiendo ocultar, proteger y prolongar su programa nuclear frente a presiones internacionales.


Fuentes:

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio