“El amor que desafió la ciencia”: adoptó a un bebé con hidrocefalia abandonado en el hospital y vivió los mejores cinco años de su vida

Una conexión inesperada que cambió su destino

El 18 de enero de 2019, Dabiene Sousa, técnica en enfermería en el hospital público Santa Casa BH de Belo Horizonte (Brasil), recibió la orden médica de asistir a un recién nacido que necesitaba la colocación de una válvula en la cabeza. Mientras subía las escaleras, revisaba los documentos y notó que el niño no tenía acompañante. Preguntó por su madre y le respondieron: “Es destituido”. No conocía el término, y le explicaron que se trataba de un bebé abandonado por sus padres.

Movida por la curiosidad y la empatía, fue a conocer al niño. En ese momento, ocurrió algo que ella describe como inexplicable: “Fue como revivir algo que nunca viví. Sentí que lo conocía de toda la vida”. Lo tomó en brazos (algo que no está permitido) y le susurró: “Nunca más estarás solo. No te dejaré”.

La promesa que se convirtió en maternidad

El bebé fue llevado a cirugía con menos de un mes de vida. No pudieron colocarle la válvula y fue diagnosticado con hidrocefalia. El pronóstico era reservado, y los médicos le advirtieron a Dabiene que probablemente moriría. Ella respondió: “Si vive un solo día, será el niño más amado del mundo”.

A pesar de ya tener dos hijas, Dabiene sintió que su familia no estaba completa. Llamó a su esposo Renan y le dijo que había conocido al “hombre de su vida”. Tras enviarle una foto y contarle que había sido abandonado, su esposo le respondió que lo llevaran a casa. La familia lo recibió con los brazos abiertos y lo rebautizaron como João Emanuel.

 Foto:Instagram

La lucha por la adopción

João fue trasladado a otra ciudad, y Dabiene, decidida a adoptarlo, comenzó los trámites. Durante el proceso, enfrentó dudas del personal médico y social: “¿Tiene idea de lo que es criar a un niño que no puede darle nada a cambio?”, le preguntaron. Ella respondió con hechos, y hasta fue evaluada por un equipo psicológico que concluyó que lo suyo era puro amor.

Finalmente, fue incluida en la fila de adopción, aunque dejó claro que no quería adoptar a ningún otro niño. João no solo sobrevivió: expresaba emociones, reía con sus hermanas, pedía su sopa preferida y participaba en juegos gracias a una silla especial que su padre compró.

Una vida plena y feliz

Durante cinco años, João vivió una vida llena de amor y aventuras. Fue a la playa, disfrutó de actividades al aire libre, y recibió todo el cariño de una familia que lo eligió cada día. “Él me devolvió la vida. Lo haría todo de nuevo”, asegura Dabiene.

Foto: Instagram

La despedida que partió el alma

El 7 de octubre de 2024, João sufrió una crisis convulsiva asociada a un nuevo medicamento. Su hermana Kayllane intentó reanimarlo mientras llegaban los servicios de emergencia, pero sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció. Dabiene estaba a solo dos paradas de casa cuando recibió la llamada.

Desde entonces, el cuarto de João permanece intacto. “No he podido tocar nada. Cada día veo nuestros videos para calmar la nostalgia. Pero el vacío que dejó no se llena con nada”, cuenta entre lágrimas.

El legado de un amor incondicional

Poco después de su muerte, la madre biológica de João buscó a Dabiene para pedirle perdón. Ella respondió con firmeza: “João no sintió su falta. Fue amado. Tuvo madre, padre, hermanas… No tuvo ni tiempo de extrañar a nadie más”.

Hoy, Dabiene sueña con abrir un hogar temporal para niños con condiciones especiales. Cree que muchas personas “eligen demasiado” en las filas de adopción, y no se permiten ser elegidas por el amor.

“Ya no veo a un niño con discapacidad y siento pena. Sé que detrás hay una madre leona. Pobrecitos no son los niños: pobrecitos son los que nunca vivieron un amor así.”

Dabiene Sousa


📌 Fuentes:

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