Dinamarca impulsa la construcción de una isla artificial que abastecerá con energía limpia a millones de hogares

El país nórdico avanza en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de Europa: una isla artificial en el mar del Norte que centralizará la producción de energía eólica marina y permitirá generar hidrógeno verde, con el objetivo de acelerar la transición hacia una economía baja en emisiones.

Dinamarca continúa desarrollando un ambicioso proyecto que contempla la construcción de una isla artificial en el mar del Norte, destinada a convertirse en uno de los mayores centros de distribución de energía renovable del continente.

Ubicada a unos 80 kilómetros de la península de Jutlandia, la infraestructura buscará concentrar la electricidad producida por parques eólicos marinos y distribuirla a varios países europeos, reforzando la seguridad energética y reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles.

Capacidad para abastecer a millones de hogares

La meta del proyecto es alcanzar una capacidad de generación de 10 gigavatios (GW) hacia 2040, suficiente para suministrar electricidad a aproximadamente 10 millones de hogares.

La isla estará conectada mediante una red de cables submarinos de alta tensión que transportarán la energía hacia Dinamarca y otros países como Alemania, Países Bajos, Bélgica, Noruega y el Reino Unido.

Un centro para producir hidrógeno verde

Además de distribuir electricidad, la plataforma incorporará instalaciones destinadas a producir hidrógeno verde, considerado una de las tecnologías clave para avanzar en la descarbonización de sectores industriales y del transporte que aún dependen de combustibles fósiles.

La producción se realizará mediante electrólisis, utilizando electricidad generada por fuentes renovables para obtener hidrógeno sin emisiones directas de dióxido de carbono.

Una obra de ingeniería sin precedentes

La isla tendrá una superficie inicial superior a 120.000 metros cuadrados, equivalente a unas 18 canchas de fútbol, aunque podría ampliarse en futuras etapas según aumente la capacidad de generación.

La construcción forma parte de la estrategia energética de Dinamarca para consolidarse como uno de los principales productores europeos de energía eólica marina.

Un fuerte impacto ambiental positivo

Las autoridades estiman que, una vez en funcionamiento, el proyecto permitirá evitar la emisión de cerca de 20 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, contribuyendo a los objetivos climáticos fijados por la Unión Europea.

Para reducir el impacto sobre el ecosistema marino durante las obras, se prevé implementar programas permanentes de monitoreo ambiental y convertir parte de las estructuras de protección en arrecifes artificiales que favorezcan la biodiversidad.

Una inversión multimillonaria

El desarrollo de la infraestructura requerirá una inversión superior a los 210.000 millones de coronas danesas, equivalentes a entre 28.000 y 30.000 millones de euros.

Una parte importante del presupuesto estará destinada a la construcción de la plataforma, mientras que el resto financiará la instalación de parques eólicos, sistemas eléctricos y conexiones internacionales. No obstante, las estimaciones actuales contemplan un incremento de costos respecto a los cálculos iniciales.

Un proyecto alineado con el Pacto Verde Europeo

La iniciativa se enmarca dentro de los objetivos del Pacto Verde Europeo, que busca convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro para el año 2050.

Las autoridades danesas consideran que esta infraestructura marcará un antes y un después en el desarrollo de las energías renovables, aunque su ejecución definitiva dependerá de la aprobación de los estudios ambientales y del respaldo de los países socios que participarán en el proyecto.

Un nuevo modelo para la transición energética

Si se cumplen los plazos previstos, la isla artificial comenzará a operar a partir de 2036, con una expansión gradual hasta alcanzar su capacidad máxima en 2040.

El proyecto representa una de las mayores apuestas de Europa por la innovación energética y podría convertirse en un modelo para futuras infraestructuras similares, combinando generación eléctrica, producción de hidrógeno verde e interconexión internacional en una única plataforma ubicada mar adentro.

Fuente: LA NACION

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