Dejó un empleo estable para construir una casa de barro, madera y paja en las sierras: “Quiero disfrutar la vida”
Mauricio, de 37 años, dejó su empleo en Buenos Aires y se mudó a un terreno en La Paz, Córdoba, donde construye una vivienda con madera, barro y paja. Su objetivo es llevar una vida más conectada con la naturaleza, lejos del ritmo acelerado de la ciudad.

Cada vez son más las personas que deciden abandonar el ritmo acelerado de las grandes ciudades para apostar por un estilo de vida más tranquilo y sostenible. Ese fue el camino que eligió Mauricio, un hombre de 37 años que dejó Buenos Aires para instalarse en un terreno ubicado en La Paz, provincia de Córdoba, donde construye con sus propias manos una casa elaborada con madera, paja y barro.
Su historia fue difundida por el canal Crónicas del Cambio, dedicado a mostrar experiencias de personas que transformaron por completo su forma de vivir en busca de una mayor conexión con la naturaleza.
Un sueño que tenía desde niño
Mauricio asegura que su deseo de vivir en el campo no nació de un impulso reciente, sino que lo acompañó desde la infancia.
Según relata, siempre imaginó una vida rodeada de naturaleza, donde pudiera cultivar sus propios alimentos, criar animales y disfrutar de un entorno más tranquilo junto a su familia.
Hace dos años adquirió un terreno en la localidad cordobesa de La Paz y comenzó a preparar el espacio donde hoy levanta su vivienda utilizando materiales naturales y técnicas de bioconstrucción.
Una apuesta por la autosuficiencia
El predio todavía no cuenta con servicios básicos como agua potable o electricidad. La red eléctrica más cercana se encuentra a varias cuadras del lugar, una situación que Mauricio ya conocía antes de realizar la compra.
A pesar de esas dificultades, mantiene su proyecto con optimismo y confía en poder acceder a agua subterránea para abastecer la propiedad, mientras avanza en la construcción del hogar donde también disfruta momentos junto a sus tres hijos.
Renunció a un empleo estable para seguir su proyecto
Antes de iniciar esta nueva etapa, Mauricio trabajaba en una planta de la automotriz Fiat. Sin embargo, decidió dejar ese empleo para dedicar más tiempo a su proyecto personal.
Lejos de mostrar preocupación por la estabilidad económica, afirma que no es la primera vez que renuncia a un trabajo para hacer aquello que realmente le apasiona y asegura que esa decisión le brinda tranquilidad.
Una crítica al ritmo de la vida urbana
Para Mauricio, el principal problema de la vida en las ciudades es la velocidad con la que transcurre el día a día.
Considera que muchas personas viven pendientes del trabajo y de las obligaciones, dejando de lado aspectos esenciales como descansar, compartir tiempo con la familia o disfrutar de las pequeñas experiencias cotidianas.
En ese sentido, sostiene que el objetivo no debería ser esperar unos pocos días de vacaciones para desconectarse, sino construir un estilo de vida que permita encontrar ese equilibrio durante todo el año.
Una tendencia que gana cada vez más seguidores
La historia de Mauricio refleja un fenómeno que comienza a repetirse en distintos puntos de Argentina y otros países, donde numerosas personas optan por abandonar las grandes ciudades para buscar una vida más simple, sostenible y cercana a la naturaleza.
Aunque este tipo de decisiones implica renunciar a ciertas comodidades y afrontar nuevos desafíos, para quienes las eligen representan una oportunidad para redefinir sus prioridades y construir un proyecto de vida basado en el bienestar personal y el contacto con el entorno.
Fuente: Clarín