Un encuentro marcado por el pragmatismo tras meses de hostilidad

Lo que comenzó como una relación cargada de insultos personales y amenazas de intervención militar, culminó este 3 de febrero de 2026 en una reunión de casi dos horas en el Despacho Oval. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, lograron transformar un escenario de crisis diplomática en un diálogo que ambos calificaron de «productivo» y «fantástico». A pesar de sus abismales diferencias ideológicas, el pragmatismo se impuso, centrando la agenda en el narcotráfico, la situación en Venezuela y la crisis migratoria.

Acuerdos en la lucha contra el narcotráfico y el «toque» de Petro

Uno de los puntos más críticos fue la política de drogas. Trump, quien semanas atrás había llamado a Petro «un hombre enfermo» que inundaba EE. UU. de cocaína, confirmó tras la reunión que se alcanzaron acuerdos significativos. Petro, por su parte, mantuvo su postura de atacar a los grandes capos en lugar de al campesinado, llegando incluso a entregarle a Trump una lista de nombres de «peces gordos» que, según él, viven con lujos en ciudades como Dubái, Madrid y Miami.

El mandatario colombiano propuso un sistema de verificación científica para la sustitución de cultivos, donde el campesino reemplace la coca por productos legales como el cacao o el café, bajo supervisión internacional para garantizar la transparencia del proceso.

Gestos simbólicos: Libros, gorras y «Make the Americas Great Again»

La reunión dejó anécdotas que reflejan el intento de distensión. Trump obsequió a Petro un ejemplar de su libro The Art of the Deal con una dedicatoria escrita a mano: «Gustavo, un gran honor. Amo a Colombia. Usted es genial».

En un momento de humor político, Petro relató que Trump le mostró una gorra roja con el lema «Make America Great Again», a lo que el colombiano respondió sugiriendo añadirle una «s» al final: «Make the Americas Great Again», en un llamado a la unidad económica y cultural de todo el continente.

El factor Venezuela y la crisis migratoria

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses había sido un punto de fricción reciente, con Petro calificándolo de «secuestro». No obstante, en la Casa Blanca, ambos líderes discutieron formas de «reactivar» a Venezuela, posiblemente a través de proyectos energéticos compartidos, y abordaron la necesidad de controlar los flujos migratorios que afectan a toda la región. Petro aprovechó para pedir la mediación de Trump en una disputa comercial creciente entre Colombia y Ecuador.

Un nuevo aire para la relación bilateral

Al finalizar, Petro ofreció una rueda de prensa en la embajada colombiana con un aire de optimismo, destacando que «lo que nos une es la libertad». Aunque el camino sigue lleno de retos y las ideologías de ambos líderes están en polos opuestos, el encuentro evitó lo que muchos temían como una ruptura total, abriendo una ventana de cooperación técnica en temas de seguridad y economía para el último tramo del mandato de Petro.


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