De cultivar trigo a alquilar su tierra para paneles solares y ganar 19 veces más
José Portillo alquiló 15 hectáreas de sus tierras en Sevilla a una empresa energética. Asegura que pasó de obtener unos 100 euros por hectárea con los cultivos a recibir alrededor de 1.900, en medio del avance de las plantas fotovoltaicas en el campo español.

Durante años, José Portillo obtuvo sus ingresos trabajando la tierra y cultivando cereales y girasol. Ahora, parte de sus campos tiene un destino diferente: producir electricidad mediante paneles solares.
El agricultor, residente en Carmona, Sevilla, alquiló 15 hectáreas a una compañía energética y asegura que el cambio multiplicó considerablemente lo que obtiene por esos terrenos.
De 100 a 1.900 euros por hectárea
Portillo explicó al programa Equipo de Investigación, de laSexta, que una hectárea cultivada le dejaba alrededor de 100 euros. Con el arrendamiento destinado a energía fotovoltaica, afirma que recibe unos 1.900 euros por hectárea.
Si esa cifra se aplica a las 15 hectáreas mencionadas, el alquiler representaría unos 28.500 euros, frente a los aproximadamente 1.500 euros que habría obtenido tomando como referencia los 100 euros por hectárea que señala para su actividad agrícola.
Para el productor, esa diferencia económica representa además la posibilidad de disfrutar de actividades que durante años estuvieron fuera de su alcance, como viajar.
Carmona vive un fuerte avance de la energía solar
El caso de Portillo forma parte de una transformación mucho mayor. Carmona se ha convertido en uno de los puntos donde la expansión fotovoltaica comienza a modificar el tradicional paisaje agrícola.
Según los datos citados del ayuntamiento, existen hasta 28 proyectos solares en marcha, con potencial para generar importantes ingresos e inversiones dentro del municipio.
La localidad dispone de unas 92.000 hectáreas de superficie agrícola, aunque estimaciones de vecinos citadas en la información indican que entre el 20% y el 30% ya no estaría siendo cultivado.
Cuando producir electricidad resulta más atractivo
El crecimiento de las energías renovables ha creado una nueva posibilidad para los propietarios rurales. Las compañías necesitan grandes superficies para instalar plantas fotovoltaicas y están dispuestas a pagar por utilizar esos terrenos.
Para algunos agricultores, los contratos ofrecen ingresos más elevados y previsibles que determinadas cosechas, sujetas a factores como sequías, precios agrícolas, costos de producción y condiciones meteorológicas.
La combinación está llevando a propietarios rurales a preguntarse si resulta más rentable seguir sembrando o arrendar parte de sus campos al sector energético.
El avance solar también abre un debate
La transformación genera, sin embargo, un desafío. A medida que las plantas fotovoltaicas ocupan nuevas superficies, aumenta la discusión sobre cuánto suelo agrícola debe destinarse a producir alimentos y cuánto puede utilizarse para generar electricidad.
Una de las alternativas es la denominada agrofotovoltaica, que busca compatibilizar la producción de energía solar con determinadas actividades agrícolas o ganaderas dentro de un mismo terreno.
El objetivo es evitar que el crecimiento de las renovables implique necesariamente la desaparición completa de la actividad rural.
El sol cambia el valor económico del campo
La transición energética está introduciendo así una nueva fuente de ingresos en zonas donde durante generaciones la rentabilidad dependió principalmente de las cosechas.
El caso de José Portillo resume esa transformación con una diferencia difícil de ignorar: según su experiencia, una hectárea que le generaba alrededor de 100 euros cultivándola pasó a proporcionarle unos 1.900 euros al alquilarla para producir energía solar.
Para algunos propietarios rurales, el gran negocio del campo podría estar dejando de crecer únicamente desde la tierra. Ahora también llega desde el sol.
Fuente: Clarín