Cuatro ciudades españolas transforman sus calles para enfrentar un calor cada vez más extremo

Santander, Granada, Rivas-Vaciamadrid y Pinto avanzan con diferentes estrategias para adaptarse al aumento de las temperaturas. Miles de nuevos árboles, patios escolares más verdes, espacios de sombra y climatización de colegios forman parte de una transformación urbana impulsada por veranos cada vez más intensos.

Los efectos de las altas temperaturas son cada vez más perceptibles para los habitantes de diferentes ciudades españolas. Las olas de calor, las noches más cálidas y las dificultades para trabajar o desarrollar actividades cotidianas están modificando también la percepción ciudadana sobre el cambio climático.

Responsables de Santander, Granada, Rivas-Vaciamadrid y Pinto presentaron en unas jornadas realizadas en la Universidad de Sevilla las medidas que están desarrollando para preparar sus ciudades frente al aumento de las temperaturas.

El objetivo ya no pasa únicamente por hablar de cambio climático, sino por transformar calles, plazas, escuelas y otros espacios públicos para hacerlos más habitables cuando el termómetro alcanza niveles extremos.

Santander proyecta 25.000 nuevos árboles

Santander lleva cuatro años desarrollando una estrategia de adaptación que incluye 85 medidas destinadas a preparar la ciudad para las próximas décadas.

Entre las principales actuaciones figura la incorporación de 25.000 nuevos árboles, además de proyectos para aumentar la biodiversidad, recuperar áreas degradadas y naturalizar los espacios escolares.

Las proyecciones científicas contempladas por la ciudad indican que la temperatura media de Santander podría aumentar durante este siglo entre 1,3 y 3,8 grados.

El plan fue desarrollado con participación de organismos como Protección Civil, Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos, que aportaron información para identificar las zonas y poblaciones más vulnerables.

La ciudadanía percibe ahora el problema de otra manera

Cecilia Ribalaygua, corresponsable del plan climático de Santander, explicó que durante los últimos dos veranos se produjo un cambio considerable en la manera en que la población recibe estas iniciativas.

Según señaló, la experiencia directa del calor ha aumentado la aceptación de las medidas planteadas por especialistas y administraciones.

Las consecuencias son cada vez más cercanas para los ciudadanos: temperaturas nocturnas elevadas, condiciones laborales más difíciles y mayores efectos sobre la salud durante las olas de calor.

Ese contacto directo con el problema está facilitando que propuestas relacionadas con árboles, sombra y transformación de espacios urbanos encuentren una recepción diferente.

Granada busca recuperar espacios verdes y crear sombra

La situación es especialmente delicada en Granada, donde el aumento de los días bajo olas de calor se combina con necesidades crecientes de refrigeración, problemas en la calidad de las viviendas y una limitada presencia de espacios verdes.

Para comenzar a modificar ese escenario, el Ayuntamiento consiguió 17 millones de euros de financiación europea destinados a diferentes intervenciones.

Los proyectos se desarrollan en los barrios Norte, Chana y Zaidín e incluyen la transformación de patios escolares, nuevos espacios verdes y recorridos urbanos pensados para hacer más soportables los desplazamientos durante los meses más calurosos.

Pérgolas, árboles y huertos para cruzar la ciudad

Una de las iniciativas de Granada contempla la creación de los denominados “caminos amables”, un itinerario que recorrerá la ciudad de norte a sur.

El proyecto incorporará pérgolas hexagonales, árboles y huertos urbanos, con el objetivo de generar zonas de sombra y reducir la exposición directa al calor durante los desplazamientos.

El director técnico de sostenibilidad del Ayuntamiento, Ángel Luis Benito, resumió la necesidad de estas intervenciones con una expresión gráfica: crear espacios que permitan atravesar la ciudad en pleno julio sin quedar sometidos constantemente a temperaturas extremas.

Las piscinas pasan a considerarse refugios frente al calor

El aumento de las temperaturas también está modificando la percepción sobre instalaciones que anteriormente podían considerarse simplemente recreativas.

Granada plantea ahora las piscinas como posibles refugios climáticos, especialmente para personas con menores recursos económicos.

Según Benito, no todos los habitantes tienen posibilidades de desplazarse hacia zonas costeras durante los períodos de temperaturas extremas, por lo que disponer de estos espacios puede adquirir una función social durante el verano.

Rivas invierte millones para enfriar sus escuelas

En Rivas-Vaciamadrid, uno de los principales objetivos ha sido combatir las elevadas temperaturas dentro de las aulas.

El municipio, con unos 107.000 habitantes, realizó una inversión de 14,4 millones de euros para climatizar mediante aerotermia 12 colegios públicos y cinco escuelas infantiles.

La concejal de Educación, Rosario Sandoval, señaló que los períodos de calor en Madrid son cada vez más prolongados y que actualmente pueden comenzar en abril y extenderse hasta octubre.

“El calor en las aulas es insoportable”, afirmó al describir las condiciones que pueden llegar a soportar estudiantes y trabajadores.

Aemet detecta mayor preocupación entre las administraciones

La creciente atención institucional también es percibida por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Según lo expuesto durante las jornadas, las administraciones recurren cada vez más a la agencia para anticiparse a episodios meteorológicos extremos y tomar medidas preventivas.

En Sevilla, por ejemplo, un aviso naranja puede implicar temperaturas de alrededor de 40 grados, con consecuencias sobre los trabajos realizados al aire libre.

La información anticipada también permite preparar servicios esenciales, incluidos los hospitales, ante períodos de temperaturas excepcionalmente elevadas.

El desafío de mantener los planes aunque cambien los gobiernos

Uno de los problemas planteados durante el encuentro fue garantizar que las políticas de adaptación climática tengan continuidad independientemente del partido que gobierne cada municipio.

Francisco García, corresponsable del plan de Santander, defendió la necesidad de evitar que un cambio político implique modificar los principios fundamentales de las estrategias climáticas.

Otros especialistas señalaron que muchas veces la forma de presentar las medidas puede facilitar el consenso. Conceptos como más árboles, mejor calidad del aire, sombra y espacios públicos habitables pueden encontrar respaldo desde diferentes posiciones políticas.

Preparar las ciudades para una nueva realidad climática

Las experiencias de Santander, Granada, Rivas-Vaciamadrid y Pinto muestran diferentes caminos frente a un mismo desafío: adaptar las ciudades a temperaturas cada vez más elevadas.

Árboles, sombra, patios escolares naturalizados, piscinas, recorridos urbanos protegidos y sistemas de climatización forman parte de estrategias que buscan reducir los efectos del calor sobre la vida cotidiana.

El cambio también comienza a producirse entre los propios ciudadanos. Después de varios veranos especialmente intensos, las medidas para adaptar las ciudades han dejado de percibirse únicamente como proyectos de futuro y empiezan a responder a un problema que ya se siente en las calles, las viviendas y las escuelas.

Fuente: El País

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