¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una persona bajo los escombros tras un terremoto? Los factores que mantienen viva la esperanza
Las primeras horas después de un terremoto son determinantes, pero no siempre marcan el final de la esperanza. Especialistas explican qué factores influyen en la posibilidad de sobrevivir bajo los escombros, desde el acceso al aire y al agua hasta las lesiones, las condiciones climáticas y la fortaleza mental.

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Sobrevivir bajo los escombros después de un terremoto es una posibilidad real, aunque las probabilidades disminuyen con el paso de las horas. Aun así, la historia demuestra que existen rescates exitosos incluso varios días después de un desastre, gracias a una combinación de factores físicos, ambientales y psicológicos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Especialistas en rescate y organismos internacionales coinciden en que las primeras 24 horas son decisivas, pero eso no significa que la esperanza desaparezca una vez transcurrido ese período. Casos registrados en distintas partes del mundo demuestran que algunas personas lograron resistir durante más de una semana, e incluso varias semanas, atrapadas bajo edificios colapsados.
Las primeras horas son determinantes para sobrevivir bajo los escombros
Las operaciones de búsqueda suelen concentrarse con mayor intensidad durante las primeras 24 a 72 horas posteriores a un terremoto, ya que es cuando existen mayores probabilidades de encontrar personas con vida.
Sin embargo, los equipos de rescate mantienen las tareas mientras existan indicios de supervivencia, como sonidos, golpes, llamadas telefónicas o señales detectadas por equipos especializados y perros entrenados.
Aunque las Naciones Unidas suelen reducir las operaciones de rescate entre cinco y siete días después de una catástrofe cuando ya no aparecen sobrevivientes, existen excepciones que han sorprendido incluso a los especialistas.
El aire es el factor más importante para sobrevivir bajo los escombros

El aire y el agua son la clave para mantenerse con vida, dicen los expertos.
Uno de los elementos más importantes para sobrevivir bajo los escombros es la existencia de una bolsa de aire.
Cuando una estructura colapsa, algunos espacios pueden mantenerse parcialmente intactos y permitir la circulación de oxígeno suficiente para que una persona permanezca con vida durante varios días.
Los expertos explican que quienes logran protegerse debajo de muebles resistentes o quedan atrapados en cavidades formadas por el derrumbe suelen tener mayores probabilidades de supervivencia.
El acceso al agua puede extender la supervivencia
Después del oxígeno, el agua es el recurso más importante.
Especialistas indican que un adulto pierde aproximadamente entre uno y dos litros de agua por día mediante la respiración, la transpiración y la orina. Sin hidratación, el organismo comienza a fallar rápidamente.
En condiciones favorables, una persona puede sobrevivir entre tres y siete días sin agua, aunque esto depende de la temperatura ambiente, las lesiones sufridas y el esfuerzo físico realizado mientras permanece atrapada.
Las lesiones pueden reducir considerablemente las posibilidades
No todas las víctimas enfrentan las mismas condiciones.
Quienes presentan traumatismos graves, hemorragias internas, lesiones en la cabeza, la columna o el tórax tienen menos probabilidades de resistir durante muchas horas si no reciben atención médica.
Además, existe otro riesgo conocido como síndrome de aplastamiento. Esta condición aparece cuando una persona permanece durante mucho tiempo bajo el peso de los escombros y, al ser liberada, las toxinas acumuladas en los músculos ingresan al torrente sanguíneo, pudiendo provocar complicaciones graves.
La temperatura también influye en la supervivencia
Las condiciones climáticas juegan un papel fundamental.
En zonas de bajas temperaturas, el riesgo de hipotermia aumenta rápidamente, especialmente si la persona permanece inmovilizada durante muchas horas.
En cambio, durante el verano o en regiones cálidas, el calor acelera la deshidratación y aumenta el desgaste físico, reduciendo el tiempo de resistencia.
Por ese motivo, los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes antes de que las condiciones ambientales compliquen aún más la situación.
La fortaleza mental también puede salvar vidas
Los rescatistas aseguran que mantener la calma puede ser tan importante como contar con aire o agua.
El pánico provoca un mayor consumo de oxígeno, incrementa el ritmo cardíaco y acelera la deshidratación.
Por el contrario, conservar la serenidad, ahorrar movimientos y utilizar la energía solo cuando sea necesario ayuda a aumentar las posibilidades de sobrevivir bajo los escombros hasta la llegada de los equipos de emergencia.
Historias que alimentan la esperanza
A lo largo de las últimas décadas se registraron rescates que parecían imposibles.
Tras el terremoto de Corea del Sur en 1995, un hombre fue encontrado con vida después de diez días atrapado entre los restos de un edificio.
En Bangladesh, una trabajadora sobrevivió 17 días bajo los escombros de una fábrica derrumbada, mientras que en Haití algunas personas fueron rescatadas incluso después de casi dos semanas.
Uno de los casos más extraordinarios ocurrió en Pakistán, donde una mujer logró sobrevivir cerca de dos meses atrapada tras un devastador terremoto, convirtiéndose en uno de los rescates más sorprendentes registrados hasta la fecha.
Los rescatistas nunca pierden la esperanza
Cada terremoto representa un desafío diferente y ningún caso es igual a otro. La resistencia de una persona depende de múltiples factores que van desde las condiciones físicas hasta el lugar donde quedó atrapada.
Por esa razón, los equipos de búsqueda continúan trabajando mientras exista la mínima posibilidad de encontrar sobrevivientes. La experiencia demuestra que, aunque el tiempo juegue en contra, sobrevivir bajo los escombros sigue siendo posible y cada operación de rescate mantiene viva la esperanza de hallar una nueva historia con final feliz.
Fuente: BBC NEWS MUNDO