
Cuando una “broma” terminó en tragedia: qué revelaron las cajas negras sobre el peor accidente aéreo en Paraguay
Una tragedia que marcó la historia: 4 de febrero de 1996
El 4 de febrero de 1996 un avión carguero Douglas DC‑8 de la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) se estrelló en el barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso, en el Departamento Central de Paraguay, apenas unos segundos después de despegar del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, provocando una de las peores tragedias aéreas que haya vivido el país.
A bordo iban cuatro tripulantes colombianos, y en tierra había personas realizando actividades cotidianas bajo un cielo despejado y una visibilidad óptima. En total, 22 personas murieron: las cuatro tripulantes y 18 vecinos del barrio, entre ellos muchos niños que jugaban en una cancha cercana.
¿Qué dijeron las cajas negras? — La causa del accidente
Días después del accidente, los investigadores lograron recuperar las cajas negras (Voice Recorder y Flight Recorder), que contienen las conversaciones en cabina y los últimos movimientos realizados por la tripulación. El análisis de estos registros fue clave para esclarecer qué salió mal.
Una broma fatal
Según lo que se escucha en las grabaciones y la investigación oficial:
- Poco después de despegar, el capitán cedió el control de la aeronave al copiloto, que tenía menos experiencia.
- Para “ponerlo a prueba”, el capitán redujo la potencia de uno de los motores y le pidió que estabilizara el avión, lo que provocó una inclinación hacia un lado.
- La situación empeoró cuando se apagó intencionalmente otro motor, en una maniobra que se interpretó como broma entre los tripulantes.
La grabación sugiere que la broma no terminó ahí. Se escuchan comentarios entre el capitán y el ingeniero sobre la maniobra, mientras el copiloto —visiblemente nervioso— intenta recuperar el control.
La secuencia que no se pudo recuperar
Con dos motores con potencia reducida y el avión todavía cerca de la pista, la aeronave perdió sustentación y velocidad. A muy baja altitud no hubo margen de recuperación, y la nave cayó sobre un sector poblado, impactando violentamente y desatando un incendio.
Conclusiones oficiales de la investigación
Según los informes de la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil de Paraguay y otros análisis internacionales, las causas del siniestro concluyeron que fueron completamente humanas:
- Error de pilotaje al permitir procedimientos no autorizados durante el despegue.
- Falta de experiencia clínica del piloto al mando en esta función específica.
- Ausencia de doctrina de seguridad de vuelo estricta en cabina.
- Probable ejecución de entrenamiento de despegue no autorizado y en condiciones no controladas, por parte de tripulantes sin calificación de instructores.
- Posible desconocimiento de cómo manejar el avión sin carga y a baja altitud.
Los investigadores destacaron que, aunque las condiciones climáticas eran buenas y la aeronave estaba técnicamente en buen estado, la configuración incorrecta del avión y las maniobras indebidas provocaron la pérdida total de control.
Contexto adicional — ¿Por qué fue tan grave?
- El DC‑8 involucrado tenía casi 30 años de servicio, aunque eso por sí solo no explica el accidente.
- Testimonios de vecinos señalaron que el avión se desplomó a menos de 1,5 km de la pista, una distancia demasiado corta para desplegar un plan de emergencia tras una pérdida de potencia.
- El accidente no solo destruyó casas, sino que derribó una estructura cercana donde muchos niños jugaban ese día, acentuando su impacto social.
El legado humano y social del accidente
Más allá de las cifras y los informes técnicos, esta tragedia dejó huellas profundas en la comunidad local. Familias enteras perdieron miembros en cuestión de segundos, y el hecho fue recordado como un símbolo de la importancia de la seguridad aérea y de la responsabilidad operativa en cabina.
Treinta años más tarde, el accidente del DC‑8 sigue siendo un recordatorio de que decisiones aparentemente menores y sin control pueden tener consecuencias devastadoras cuando se trata de aeronáutica y procedimientos en vuelo.