
Cómo podría responder el ejército venezolano a un ataque de EE. UU.
Un escenario de riesgo entre arsenal, lealtades y estrategia asimétrica
El ejército de Venezuela reúne un conjunto complejo de factores: un considerable armamento de origen ruso, iraní y chino, así como una red de células civiles armadas (paramilitares) que podrían activarse en caso de agresión externa. Al mismo tiempo, su capacidad convencional muestra varias debilidades, lo cual plantea que en un eventual ataque de Estados Unidos las respuestas se inclinarían más hacia la guerra de guerrillas y la defensa asimétrica que hacia un combate frontal tradicional.
El gobierno de Nicolás Maduro ha insistido en que no habrá golpe de Estado interno, y que las fuerzas armadas permanecerán leales.
Los siguientes apartados muestran cómo podrían reaccionar, con sus armas, capacidades, estrategias y riesgos.
Capacidad armamentística y estructura militar
Arsenal moderno para la región, pero limitado en mantenimiento y operatividad
- Venezuela ha adquirido misiles de crucero iraníes para buques, sistemas tierra‑aire rusos, vehículos blindados chinos, además de aviones obsoletos F‑16 estadounidenses en algunos casos.
- Sus plataformas incluyen: aviones de combate Su‑30MK2 de Rusia, misiles anti‑buque Kh‑31, sistemas S‑300VM de defensa aérea de largo alcance, misiles Igla‑S portátiles para defensa aérea de baja altitud.
- La milicia civil y los grupos paramilitares (“colectivos”) también forman parte del entramado defensivo: la Milicia Bolivariana, supuestamente con millones de reservistas, aunque los analistas estiman cifras mucho más modestas.
- Sin embargo, los expertos advierten de serias limitaciones: el mantenimiento del armamento es deficiente, la falta de repuestos y la insuficiente capacitación reducen la operatividad real.
Tamaño y estructura de las fuerzas
- Las fuerzas armadas activas de Venezuela rondan los 120.000‑150.000 efectivos, con reservas y milicia adicionales. Algunos informes indican alrededor de 123.000 miembros en las fuerzas regulares.
- A pesar del volumen, su experiencia en combate convencional es limitada, y se ha señalado que gran parte del ejército no está preparado para un conflicto prolongado o de alta intensidad.
¿Cómo podrían responder ante una acción militar de EE. UU.?
Estrategias plausibles de respuesta venezolana
- Defensa asimétrica: Venezuela parece haber adoptado una estrategia denominada “Defensa Integral de la Nación”, que apuesta por una combinación de fuerzas regulares, milicias civiles, y defensa territorial.
- Uso del terreno: la geografía venezolana —con zonas montañosas, selvas, ciudades densas— favorece tácticas de guerrilla urbana o rural ante una ofensiva convencional.
- Movilización de milicias y colectivos: el empleo de grupos paramilitares leales al gobierno, desplegados para disuadir o complicar la operación de fuerzas extranjeras en áreas urbanas.
- Amenaza a fuerzas navales y aéreas externas: los sistemas rusos anti‑buque, misiles y defensa aérea podrían incrementar el coste de una intervención o presencia militar estadounidense en la región.
Limitaciones y debilidades
- Aunque el armamento es numeroso, su eficacia está comprometida por la falta de mantenimiento, entrenamiento y disponibilidad.
- La marina y la fuerza aérea presentan capacidades decrecientes para proyectar poder más allá de lo defensivo.
- Frente a la potencia militar estadounidense, que dispone de porta‑aviones, misiles de largo alcance y fuerzas de operaciones especiales, Venezuela tendría dificultades para sostener un combate convencional intenso.
Lealtad interna y riesgo de desintegración
Estabilidad institucional y cohesión militar
- A diferencia de otros países de la región, Venezuela ha logrado mantener en gran medida la lealtad de sus fuerzas armadas al régimen de Maduro. Un indicador es la permanencia prolongada del ministro de Defensa Vladimir Padrino López.
- También se ha documentado que los mandos militares son vigilados mediante agencias de contrainteligencia, infiltración y medidas represivas hacia posibles disidentes.
¿Podría haber un golpe de Estado o fractura militar?
- Aunque se habla frecuentemente de intentos de golpe o desafíos internos, los analistas consideran poco probable una ruptura masiva en este momento por varios factores: el control de mando, la vinculación de los altos mandos a funciones económicas ilícitas (minería, narcotráfico), y un aparato de represión estructurado.
- No obstante, en caso de caída de Maduro o una derrota militar, se plantea el riesgo de fragmentación de las fuerzas armadas, disputas por el control de recursos (contrabando, minería ilegal) e insurgencia interna.
¿Qué ocurriría si cayera Maduro?
Dilemas en la transición
- La salida del presidente podría generar incertidumbre sobre quién asumirá el control de infraestructuras críticas: aeropuertos, yacimientos petroleros, instalaciones militares.
- La fragmentación de la cadena de mando podría habilitar luchas internas entre facciones militares, paramilitares y civiles armadas por el control territorial y económico.
- Aunque algunos expertos opinan que Venezuela no se encaminaría a un escenario tipo Libia o Siria (debido a menor división étnica o sectaria), el país podría ingresar en un periodo de inestabilidad prolongada.
Implicaciones para EE. UU., la región y Paraguay
Para EE. UU.: una intervención directa requeriría sopesar los costes políticos, militares y humanitarios; si bien la potencia norteamericana dispone de capacidades para acciones aéreas o navales rápidas, un conflicto prolongado contra un adversario que recurre a tácticas asimétricas sería complejo.
Para la región: un enfrentamiento entre EE. UU. y Venezuela podría desestabilizar el Caribe y América del Sur, generar crisis de refugiados, y activar alianzas militares y geopolíticas (Rusia, Irán, China) en juego.
Para Paraguay: aunque de forma indirecta, un escenario de tensión en Venezuela puede repercutir en la región por desplazamientos humanos, redes de narcotráfico, alianzas diplomáticas y posibles sanciones multilaterales.
El ejército venezolano presenta una combinación de capacidades defensivas interesantes —sobre todo en términos de armamento ruso‑iraní y milicias civiles— pero también enfrenta limitaciones graves en entrenamiento, mantenimiento y proyección de poder. Frente a una hipotética intervención estadounidense, es más probable que la estrategia venezolana se base en la guerra irregular, la movilización popular y el desgaste del adversario, más que en combates convencionales prolongados. La lealtad militar parece sostenida por ahora, pero un quiebre político podría desencadenar riesgos de fragmentación. En un contexto regional complejo, cualquier escalada tendría efectos mucho más amplios que los límites de Venezuela.
Fuentes
- Venezuela’s army weakened as US military pressure intensifies
- Maduro says Venezuela ready to respond to US military presence in the Caribbean
- Pentagon deploys top aircraft carrier as Trump militarisation of Caribbean ratchets up
- UN experts say US strikes against Venezuela in international waters amount to ‘extrajudicial executions’
- Army Recognition: Venezuela arms and militia analysis
- Military.com: What US forces face in Venezuela
- Grey Dynamics: Venezuela military assessment
- CSIS analysis: US strike readiness
- AS-COA: Armed groups in Venezuela
- The Gun Zone: Could Venezuela military withstand US invasion?