Cómo cambia el trabajo del cerebro cuando una tarea se vuelve automática
Dos investigaciones descritas en el artículo, una con personas y otra con ratones, analizaron cómo el entrenamiento modifica la actividad cerebral. Los resultados sugieren que automatizar una habilidad puede reducir las interferencias con otra, aunque no demuestra mayor inteligencia ni una capacidad ilimitada para dividir la atención.

Realizar dos actividades al mismo tiempo no demuestra, por sí solo, una mayor inteligencia. La facilidad para combinarlas puede depender de cuánto se haya practicado cada una y de los recursos mentales que todavía necesita para completarse.
Responder mensajes durante una reunión o cocinar mientras se conversa son ejemplos cotidianos de atención dividida. Sin embargo, las tareas no exigen siempre el mismo esfuerzo: una habilidad muy conocida puede volverse más automática, mientras otra obliga a interpretar información nueva y tomar decisiones constantemente.
La experiencia puede reducir el esfuerzo de una tarea
El texto describe dos investigaciones que analizaron cómo cambia la actividad cerebral durante el aprendizaje. Aunque utilizaron métodos y participantes diferentes, ambas observaron una reorganización de los recursos implicados en tareas entrenadas.
El punto central es que practicar no solo permite ejecutar una actividad con más rapidez o precisión. También puede modificar cuánto depende esa habilidad de los mecanismos de atención y control que necesita otra actividad simultánea.
Eso ayuda a explicar por qué algunas combinaciones resultan más fluidas después de mucho entrenamiento. No implica que cualquier persona pueda sumar tareas sin perder rendimiento.
Miles de pruebas para aprender a distinguir automóviles
Una investigación de Georgetown University, descrita como publicada en 2026, estudió a participantes que aprendieron a clasificar imágenes de automóviles según diferencias muy sutiles.
El entrenamiento incluyó más de 30.000 pruebas durante un período de entre cinco y diez semanas. Para comparar el procesamiento antes y después de la práctica, los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional y electroencefalografía.
Se trató, por lo tanto, de una habilidad específica sometida a un entrenamiento intensivo. Sus resultados no equivalen a demostrar una mejora general para cualquier situación cotidiana de multitarea.
Una menor dependencia de la corteza prefrontal
Según la descripción del estudio, al comienzo la clasificación dependía principalmente de la corteza prefrontal, relacionada con funciones ejecutivas como la atención y la toma de decisiones.
Después del entrenamiento, el procesamiento comenzó a apoyarse más en la corteza temporal, vinculada con la memoria y el reconocimiento de objetos. La habilidad aprendida necesitaba así menos participación de los mecanismos de control prefrontal.
Los participantes cuya tarea se había automatizado más también mostraban mayor facilidad para realizar otra actividad simultánea. El hallazgo apunta a una redistribución funcional del procesamiento, no a que una región cerebral se transforme físicamente en otra.
Qué observaron los investigadores en ratones
El segundo trabajo, publicado en la revista Neuron, fue realizado por investigadores de la Universidad China de Hong Kong y la City University of Hong Kong.
Los científicos entrenaron ratones para combinar una tarea motora con otra que exigía responder a señales auditivas. Mediante registros de actividad neuronal, siguieron la participación de neuronas individuales durante el aprendizaje.
Al principio, las actividades compartían parte de sus recursos neuronales y se generaban interferencias. Con la práctica, sus representaciones se fueron separando y aparecieron patrones de participación más especializados para cada tarea.
Esa reorganización estuvo acompañada por una mejora del desempeño simultáneo. El resultado corresponde a un experimento en animales y no debe trasladarse directamente a todas las capacidades humanas.
Automatizar no significa tener atención ilimitada
Los trabajos descritos ayudan a diferenciar una tarea aprendida de otra que todavía exige supervisión constante. Cuando una habilidad requiere menos control consciente, puede dejar más recursos disponibles para una segunda actividad.
Pero esa ventaja depende de las tareas y del grado de entrenamiento. Los resultados no permiten afirmar que responder mensajes durante una reunión, por ejemplo, preserve siempre la comprensión de lo que se escucha.
Tampoco permiten clasificar como más inteligentes a quienes parecen desenvolverse mejor haciendo varias cosas. En estos experimentos, la explicación se relaciona con el aprendizaje y la organización de la actividad neuronal, no con una comparación de inteligencia entre personas.
La práctica explica una parte de la diferencia
La conclusión compartida es que el cerebro puede cambiar la manera en que procesa habilidades entrenadas y reducir la competencia entre determinadas actividades.
El alcance es concreto: mejorar una combinación practicada no demuestra que esa facilidad se extienda automáticamente a otras. Una tarea nueva o más compleja puede volver a exigir atención y generar interferencias.
Así, detrás de una aparente facilidad para hacer dos cosas a la vez puede haber mucha experiencia acumulada. La fluidez observada depende también de qué se está haciendo y de cuánto se ha aprendido a hacerlo.
Fuente: Clarín