Colombia se perfila como el país con el peor balance primario entre las grandes economías de la región

El déficit superaría el 3% del PIB en 2025, duplicando el promedio de América Latina, según el Banco de Bogotá. Cuentas fiscales del país no dan señales de mejora, mientras el gasto se hace más rígido. La ley de financiamiento es la gran apuesta fiscal del gobierno Petro para 2026.


El déficit primario de Colombia alcanzaría el 3,4% del PIB en 2025, según las proyecciones del Banco de Bogotá, y con esta cifra, el país se ubicaría como la economía con el mayor desbalance fiscal dentro del grupo LAC5, conformado por México, Brasil, Perú, Chile y Colombia, alcanzando un dato que duplica el promedio regional y confirma el deterioro sostenido de las finanzas públicas.

De acuerdo con el informe, el resultado sería el más alto desde la década de los noventa, superando incluso los niveles de déficit que se registraron durante la pandemia. Aunque no hay una crisis económica visible, el país enfrenta un desajuste estructural que se ha venido profundizando por el aumento del gasto público y la menor dinámica del recaudo tributario.

Concretamente, el Banco de Bogotá estima que el déficit total será de 3,4% del PIB, frente al 2,4% proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo; lo cual representa una diferencia cercana a los $18 billones, impulsada por una caída en los ingresos de IVA y renta y un gasto primario que se mantiene al alza. La debilidad fiscal se da en un contexto de bajo crecimiento y rigidez del gasto, lo que limita la capacidad de ajuste del Gobierno.

En comparación con los demás países del grupo LAC5, Colombia aparece como el más rezagado en materia de equilibrio fiscal; mientras Chile y Perú mantienen déficits primarios inferiores al 1%, y México logra estabilizar sus cuentas tras un fuerte ajuste, el caso colombiano refleja un problema estructural. Por segundo año consecutivo, Colombia será el país con el peor balance primario del grupo.


Un riesgo para tomar en cuenta

El documento también hace énfasis en el riesgo que representa mantener déficits elevados sin un plan de corrección creíble. Si el desbalance continúa creciendo, la deuda pública podría estabilizarse en niveles superiores al 60% del PIB, lo que presionaría los costos de financiamiento y afectaría la confianza de los inversionistas.

Ante esto, concluyen que la volatilidad macrofinanciera exige una política responsable que evite que el país entre en una crisis fiscal. Pese al deterioro, algunos factores externos han mitigado el impacto inmediato sobre la economía. Las expectativas de recortes en las tasas de interés internacionales, la moderación del dólar y el crecimiento nominal superior al esperado han dado oxígeno temporal a las cuentas públicas; sin embargo, un cambio en estas condiciones podría amplificar los riesgos fiscales de manera rápida.

El informe también llama la atención sobre la baja tasa de ahorro nacional, la más reducida entre las economías grandes de la región, lo que hace al país más dependiente de los flujos de capital externo para financiar su déficit, aumentando su vulnerabilidad ante choques externos o cambios en la percepción de riesgo.

“El próximo gobierno deberá priorizar una estrategia de consolidación fiscal basada en mayor eficiencia del gasto y recuperación del recaudo. Si no se corrige el rumbo, Colombia podría enfrentar un escenario de pérdida de credibilidad, menor inversión y desaceleración económica”, advierte el documento.

De esta forma, con un crecimiento económico moderado, un gasto público inflexible y una presión tributaria insuficiente, el país se aproxima al final de 2025 con un panorama fiscal más frágil. El reto inmediato será evitar que el déficit se consolide como una nueva normalidad y devolver al país a una senda de responsabilidad y equilibrio que preserve la estabilidad macroeconómica en los próximos años.


Fuentes:
Portafolio – Daniel Hernández Naranjo, 06-07.11.2025
Banco de Bogotá

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE
Scroll al inicio