Bill Gates predice que, gracias al avance de la inteligencia artificial, en menos de una década podría ser suficiente trabajar solo dos o tres días por semana. Argumenta que la IA se encargará de la mayoría de las tareas, permitiendo mayor productividad con menos esfuerzo humano. Esta visión ya encuentra respaldo en ensayos exitosos de semanas laborales reducidas en varios países, donde la eficiencia se mantiene e incluso mejora, al tiempo que se incrementa el bienestar de los trabajadores. El debate ya no es tecnológico, sino social y político: ¿cómo se redistribuirán el tiempo y la riqueza en esta nueva era?