Aumento de delitos en el metro de Nueva York pone en jaque a la gestión de Zohran Mamdani

Un repunte en cifras que preocupa a la ciudad
El sistema de metro de Nueva York enfrenta un inicio de 2026 marcado por un incremento del 17% en los delitos graves durante las primeras cinco semanas del año, según datos del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD).
En números concretos, se reportaron 246 delitos mayores frente a los 210 registrados en el mismo período de 2025. El contraste es significativo, especialmente porque en la superficie de la ciudad los delitos descendieron un 7,5%, lo que revela una dinámica particular en el transporte subterráneo.
Las autoridades atribuyen este repunte a la llegada masiva de personas que buscan resguardo ante el clima extremo, utilizando estaciones y vagones como refugio temporal frente a las temperaturas bajo cero.
El impacto del frío extremo en el transporte subterráneo
El invierno 2026 ha sido uno de los más duros de los últimos años en la ciudad. Tras una fuerte tormenta de nieve que paralizó servicios y dejó al menos 26 fallecidos, miles de personas —incluidas personas en situación de calle— recurrieron al metro como espacio de abrigo.
Especialistas en seguridad pública, como investigadores de la organización cívica Vital City, sostienen que existe una correlación lógica entre el frío extremo y la concentración de personas bajo tierra. El metro ofrece protección frente a las bajas temperaturas, lo que incrementa la densidad de usuarios y, en consecuencia, las probabilidades de incidentes.
En este contexto, el aumento se concentra principalmente en asaltos con violencia y hurtos mayores. De hecho, aunque el total de delitos en el metro había alcanzado en 2025 su nivel más bajo desde 2009 (excluyendo los años de pandemia), los asaltos violentos subterráneos marcaron recientemente un máximo histórico desde que el NYPD comenzó a recopilar estos datos en 1997.
Presión política sobre la administración Mamdani
El alcalde Zohran Mamdani enfrenta crecientes cuestionamientos por la gestión de la emergencia invernal y ahora suma un nuevo frente con la seguridad en el transporte público.
Las críticas apuntan no solo al aumento de delitos en el metro, sino también a la respuesta ante la tormenta de nieve: demoras en la remoción de hielo, fallas en la recolección de residuos y cortes eléctricos atribuidos al deterioro de cables afectados por la sal utilizada para despejar calles.
El repunte en el sistema subterráneo desafía la narrativa de mejora en seguridad que la administración buscaba consolidar tras la reducción general de delitos en superficie.
Evasión de tarifas y otras variables
Un dato adicional muestra que las denuncias por evasión de tarifas descendieron un 15% en las primeras seis semanas de 2026 respecto al año anterior. Sin embargo, el propio NYPD subraya que, pese a la baja, el volumen total continúa siendo uno de los más altos para un inicio de año.
Desde la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) evitan pronunciarse directamente sobre las cifras de criminalidad y remiten las consultas al NYPD, lo que refleja la sensibilidad política del tema.
Seguridad, exclusión social y coordinación institucional
Más allá de las estadísticas, el fenómeno reabre el debate sobre el vínculo entre seguridad pública y exclusión social. Expertos coinciden en que reforzar los equipos de asistencia a personas sin hogar y ampliar las opciones de alojamiento podría mitigar tanto el impacto humanitario del invierno como la concentración de incidentes en el metro.
El desafío para la ciudad no es únicamente policial, sino estructural. Combinar políticas sociales de fondo, gestión de emergencias climáticas y estrategias de seguridad coordinadas aparece como la única respuesta integral ante un invierno que ha puesto a prueba la resiliencia urbana.
En este escenario, el metro —arteria vital de Nueva York— se convierte en el termómetro social de una ciudad que enfrenta simultáneamente frío extremo, presión política y tensiones en materia de seguridad pública.