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América para Trump: El Resurgimiento de la Doctrina Monroe y la Batalla por la Influencia Hemisférica

Subordinación o Esfera de Influencia: La ‘Doctrina Donroe’

El resurgimiento de la Doctrina Monroe, un principio de la política exterior estadounidense de 1823, ha marcado la estrategia de Donald Trump hacia América Latina. Tras más de dos siglos, la máxima original de «América para los Americanos» —entendida históricamente por Washington como «América para los estadounidenses»— ha sido desempolvada y reinterpretada bajo la lógica de «America First» (América Primero).

Mientras que en 2013 el secretario de Estado John Kerry había declarado el fin de la Doctrina Monroe, la administración de Trump enarboló su bandera, con altos funcionarios afirmando que la doctrina estaba «viva y sana» en 2019. Esta nueva política, a menudo llamada «Doctrina Donroe» por sus críticos, va más allá de la mera retórica, manifestándose en una postura unilateral, agresiva y confrontativa que busca reafirmar la hegemonía de EE. UU. en el hemisferio occidental, percibido como su «patio trasero


La Principal Amenaza: El Avance de China y Rusia

El motor principal detrás de la reactivación de este principio es la creciente competencia geopolítica con potencias extrahemisféricas, principalmente China. El gigante asiático se ha consolidado en la última década como un socio comercial e inversor clave para muchos países latinoamericanos, a menudo desplazando a Estados Unidos como principal o segundo socio.

Washington ve con alarma la expansión de la influencia china en sectores estratégicos como:

  • Infraestructura: Proyectos como el puerto de Chancay en Perú o la inversión en redes de telecomunicaciones.
  • Comercio y Préstamos: China es un importante prestamista y comprador de materias primas en la región.
  • Tecnología: El despliegue de tecnología 5G.

Para la administración Trump, esta expansión económica y estratégica representa una «intrusión de potencias extranjeras expansionistas» y un desafío directo a la seguridad nacional y la primacía de Estados Unidos, justificando así la necesidad de la Doctrina Monroe como herramienta de contención.


Puntos Calientes y Tácticas de Presión

La nueva doctrina se focaliza en áreas consideradas vitales para la seguridad y el comercio de EE. UU. El Eje de la Coerción:

  1. Venezuela, Cuba y Nicaragua: Estos países son atacados por la Casa Blanca por ser percibidos como regímenes hostiles y aliados de Irán, Rusia o China. La estrategia combina la presión diplomática, las sanciones económicas y, en ocasiones, la amenaza del uso de la fuerza o la injerencia militar, buscando un cambio de régimen.
  2. Canal de Panamá: El control sobre el Canal de Panamá, un activo vital para el comercio y el despliegue militar estadounidense, se ha convertido en un tema central. Trump ha amenazado con retomar el control del canal, alegando tarifas «ridículas» y criticando la creciente influencia china en el istmo. Esto, a pesar de que los tratados Torrijos-Carter de 1977 establecieron la soberanía panameña.
  3. Guerra Comercial y Aranceles: La política de «América Primero» se ha traducido en la imposición de aranceles al acero y aluminio (afectando a socios como Brasil y México) y en la presión comercial para beneficiar la manufactura y los empleos en Estados Unidos.

El método es a menudo unilateral, sin buscar el consenso multilateral ni la formación de coaliciones, priorizando la voluntad de Washington sobre la diplomacia.


Reacciones Regionales y el Desafío al Multilateralismo

En América Latina, la reactivación de la Doctrina Monroe es vista con preocupación por gobiernos y analistas. Existe un temor generalizado de que la política estadounidense se base en el intervencionismo y el paternalismo, reviviendo épocas oscuras de la historia regional.

Mientras que algunos gobiernos «amigos» son premiados con ayuda económica y aranceles preferenciales (como Guyana y Trinidad y Tobago, según reportes), los «adversarios» enfrentan una presión implacable. La región se encuentra en una encrucijada, buscando una voz unificada en un mundo cada vez más multipolar. Figuras latinoamericanas históricas, como Simón Bolívar, ya habían advertido sobre el peligro de «salir de una dominación para caer en otra.»

La respuesta regional se articula a través del fortalecimiento de lazos con otros actores, como China y la Unión Europea, y la búsqueda de una mayor integración regional para contrarrestar la dominación de cualquier potencia extranjera.


Fuentes y Referencias

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